El Meridiano de Córdoba, un periódico del siglo XIX

Por: Carlos Álvarez

La historia colombiana ha demostrado que los conflictos políticos que llevaron al repetitivo cambio de constituciones durante el siglo XIX trascienden características bélicas, racionales e intelectuales, y deben ser entendidas igualmente como luchas pasionales donde se le dota de relevancia sin igual a la producción editorial, de prensa y de opinión, cuyo propósito se dirige al ataque de perspectivas y de la identidad misma del que es considerado como “enemigo político”, estrategia idónea empleada por los conservadores para deslegitimar y derrotar al periodo conocido como el “Olimpo Radical”. 

Es así como la Constitución de 1863 surge como resultado de continuas guerras civiles las cuales tuvieron como consecuencia el triunfo de liberales y federales. La Constitución de los Estados Unidos de Colombia, como se le conoce, apostaba por la soberanía de los Estados, dotándolos de una amplia libertad fiscal y de sistemas legales particulares e independientes. 

Ahora bien, teniendo en cuenta el escenario constitucional de Colombia durante el periodo de 1863- 1885, es de relevancia resaltar las características de la sociedad colombiana en dicha temporalidad. De tal modo, cabe mencionar que las condiciones de desigualdad eran permanentes en términos económicos, políticos, sociales e incluso culturales; el cumplimiento de derechos fundamentales como la educación, el voto, la seguridad social y la salud presentaba grandes vacíos a nivel práctico, lo cual enfatizaba dinámicas de disparidad e inequidad. 

Así pues, considerando el marco contextual de lo anteriormente expuesto, cuando se hace referencia a la prensa de finales del siglo XIX en Colombia, se hace alusión a la polarización y a la desigualdad. El grupo social que correspondía a escritores, editores y directores constituía una élite intelectual. La opinión pública, en definitiva, no era un asunto que le competía a todo el público, en términos precisos la prensa era concebida como un “espacio de sociabilidad de élites para las élites” (Santos, 2021, p.38), ser partícipe en el desarrollo periodista era directamente proporcional a privilegios a nivel político, económico y social. 

A este respecto, Otero Muñoz en “Historia del Periodismo en Colombia” (2019), afirma que la prensa ya no encontraba su enfoque en la propaganda llevada a cabo en relación con la Independencia, por el contrario, adoptó un cambio de prácticas, la preocupación se redirigía a la expresión de intereses locales, de propósitos electorales y de grupos predilectos cerrados y exclusivos que, por medio de la comunicación, ahondaron la idea de bipartidismo y división. Es por ello por lo que en la época comprendida de Los Estados Unidos de Colombia la prensa fue utilizada para promover percepciones políticas mediante el empleo de técnicas y recursos como la crítica y la sátira representadas en caricaturas, cuyo fin era la aniquilación de la figura del adversario político. 

A tal efecto, la Constitución del 63 fue un elemento crucial que propició el desarrollo de la prensa, puesto que, desde la legislación misma fue garantizado el derecho a la libertad de imprenta sin distinciones por aspectos vinculados a la religión católica o a los partidos políticos. 

Es así como la libertad de prensa posibilitada por la Constitución de Estados Unidos de Colombia, a grandes rasgos generó una lucha ideológica, cultural y económica liderada por una élite blanca educada encargada de tomar decisiones en la esfera política según su conveniencia gracias a la constante difusión de opiniones, de noticias y de ideas que progresivamente fueron permeadas en la sociedad.

A fin de cuentas, la libertad de expresión y los recursos usados para la misma, tuvieron un objetivo determinado: impulsar la lucha conservadora por retomar el poder. En definitiva, por medio de la comunicación se estableció el control de una clase poderosa, que, mediante el dominio de la opinión pública buscó moldear la sociedad colombiana. 

Ahora bien, al leer diariamente el periódico regional “El Meridiano De Córdoba” nos traslada o nos sumerge en la prensa del Siglo XIX, donde con un marcado racero de extrema derecha pretenden aún mantenernos en la narrativa de una lucha ideológica, cultural y económica liderada por una “élite blanca educada”, como se consideran ellos, encargada de tomar decisiones en la esfera política que tiene como fin la aniquilación de la figura del adversario político. 

No ha entendido “El Meridiano de Córdoba”, aquí me refiero a sus dueños y no al grupo de sus periodistas, que la prensa contemporánea se caracteriza por la prevalencia de la objetividad, la veracidad e imparcialidad, pilares fundantes de la libertad de expresión del siglo XXI, recogidas como derechos dentro de la constitución política de 1991.