Por: Rafael Angel Gómez Gómez

Quiero dedicar este artículo a todas las víctimas, a esos seres anónimos y públicos que fueron vulnerados por los actores violentos, sin conciencia moral y social, que rompiendo todos los parámetros establecieron una doctrina de terror, no sin antes reconocer que la extrema IZQUIERDA, había hecho de la Universidad su centro de operaciones durante décadas y que de ahí se ordenaron secuestros, asesinatos y tal vez este accionar fue lo que engendró el monstruo del paramilitarismo.


La llegada de los paramilitares a la Universidad de CÓRDOBA fue simultánea con el resto de las instituciones: la salud, infraestructura vial (contratos de obras públicas), contratación de familiares (nepotismo) que fueron introducidos a estas instituciones por el único mérito de ser familiares de estos señores.


Los municipios y los departamentos fueron durante años lugares de miedo y chismes, donde cualquier “mala información” hacía la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Cuántas de estas muertes deben pesar en la conciencia de estos que empoderados cómo estaban definieron los destinos de otros? ¿Cuántos seres comunes y corrientes perdieron la vida? Nunca lo sabremos, pero los casos los hay, están ahí y los conocemos, pero sin el factor probatorio porque esas verdades quedaron enterradas con los carteles y carruseles de falsos testigos acabando así con la posibilidad de una verdad plena de lo que aconteció y ¡lógico! sin posibilidad, de una REPARACIÓN plena.


La llegada de un hombre de origen humilde a la Rectoría de la Universidad de Córdoba, llamado VÍCTOR HUGO HERNÁNDEZ, causó conmoción, pues se trataba de un hombre del pueblo, nacido en un barrio popular de la ciudad de Montería, quien aceptó las imposiciones de MANCUSO y otros directivos de las AUC (como JORGE 40), a quien Mancuso en una grabación le reconoció que se hizo pasar por él (Jorge 40), porque era a quien más le temían por sus antecedentes de terror y miedo sembrados en los departamentos del Magdalena, Cesar y La Guajira. Allí, en esa conversación festejan jocosamente esta «pilatunada» de ‘El Mono’ haciéndose pasar por JORGE 40.


Recuerdo que para ese entonces, Víctor Hugo me envío unas grabaciones contando su verdad, las mismas que casualmente fueron hurtadas de mi residencia, en un asalto que hicieron donde también se llevaron importante material probatorio de denuncias que se hacían en ese momento desde nuestro medio informativo La Voz de Montería, sobre la mala utilización de recursos de la salud departamental.


A Víctor Hugo en un arrebato de independencia se le ocurrió nombrar al PROFESOR HUGO IGUARÁN COTE como vicerrector académico, algo que no le hizo gracia a Mancuso.


Mientras celebraban el nombramiento de Hugo Iguarán, con todos sus familiares y amigos, en el patio de su casa, llegaron comandos armados de las AUC y lo acribillaron: regaron sus sesos, delante de la madre, esposa e hijos menores y amigos del entonces rector de la universidad de Córdoba, Víctor Hugo Hernández; ¡el mensaje fue contundente! “en la Universidad de Córdoba, mandan las AUC de MANCUSO”.


Luego de ese suceso, Víctor Hugo fue presionado para que renunciara. Me enteré por una fuente de alta credibilidad que el día en que nació uno de sus hijos, en la clínica Zayma de la ciudad de Montería, Mancuso ordenó su muerte.


Los agentes que lo protegían del hoy desaparecido DAS, fueron reducidos por miembros de la AUC que iban con el encargo criminal, pero por gestiones de una poderosa política que influenciaba a Salvatore, se logró parar ese hecho, pues Mancuso llamó a su lugarteniente y le dijo “se suspende el acta de defunción”. Que ironía, el día que nació su hijo, volvió a nacer Víctor Hugo Hernández, quien hoy está prófugo de la justicia, condenado por un crimen que no cometió, a 35 años de cárcel que le dictaminó el Tribunal de Cundinamarca, tribunal cachaco, poco confiable por su falta de conocimiento del conflicto cordobés y la influencia que tuvo la Fiscalía de entonces con sus intereses, que desde CÓRDOBA manejaban sus hilos perversos para despejarle el camino, como en efecto se hizo al «elegido de Mancuso», CLAUDIO SÁNCHEZ PARRA como rector de UNICÓRDOBA, estableciéndose cambios irregulares de los estatutos para adecuarlos al perfil de éste y así fue como se consolidó la toma de la Universidad de CÓRDOBA por parte de las AUC DE MANCUSO.
VÍCTOR HUGO HERNÁNDEZ se equivocó indudablemente, pero eso no lo hace un ASESINO, pudo ser máximo auxiliador o cómplice de las AUC, pero no un homicida. Hugo Iguarán fue vencido por él en las elecciones internas para elegir rector en la UNICOR, no era un peligro para su período de rector, pero si lo fue la repentina independencia de HERNÁNDEZ, que pensó que se podía dar esta licencia y le fue arrojado a sus pies el cadáver de Iguarán.


Me gustaría escuchar a Mancuso clarificando este injustificable crimen, así como también preguntarle si es verdad que este homicidio lo cometieron por una supuesta acusación, donde afirman que el Dr. Iguarán Cotes era supuestamente militante del ELN y su supuesta participación en el secuestro del avión de Avianca, el 12 de abril de 1999 vuelo 94634 (este Fokker de Avianca fue secuestrado por un comando de 6 guerrilleros con 41 pasajeros y 5 tripulantes; hay que recordar que en el vuelo iba un bebe y 5 ancianos y durante el cautiverio de los secuestrados falleció Carlos González, uno de los pasajeros. También vale recordar que en esta liberación medió el periodista asesinado JAIME GARZÓN).


Pero ahí no se detiene esto, ya en el pasado el PROFE IGUARÁN, meses antes del homicidio, casi pierde su vida en un atentado para que no participara en el proceso de selección del rector de la Universidad de Córdoba, él con su brazo lesionado llegó a mi oficina de la calle 29 Carrera 2, arriba del almacén ‘Tennis’, acompañado por su jefe de prensa CLODOMIRO CASTILLA OSPINO, quien ya recién recuperado de sus adicciones y problemas se había incorporado al BLOQUE INFORMATIVO. Me llevaron la pauta de la campaña para contratarme en el noticiero, cuando la escuché, regañé a CLODOMIRO porque eso era una invitación para que los “Chacales de la muerte” terminaran satisfactoriamente el encargo que había quedado a medias, como al final lo hicieron, decía más o menos la pauta publicitaria: «Ni las balas pudieron frenarlo»… El profe Iguarán reflexionó y aceptó que eso era muy insolente y retador del poder criminal de las AUC de SALVATORE.


En la Universidad las AUC hicieron de todo: asesinaron, desaparecieron, intimidaron a directivos, docentes, estudiantes, trabajadores sindicalizados o no y además. Enquistados quedaron familiares de Mancuso y otros que fueron tomando poder preponderante en las decisiones de la UNIVERSIDAD, desde CLAUDIO SÁNCHEZ PARRA hacia abajo. Como caso curioso la administración de Sánchez desde el punto de vista administrativo llevó y ejecutó buenas iniciativas que sirvieron a los estudiantes más pobres como el ‘Plan Padrino’ que fue bien concebido, diseñado y administrado. Ese es el gran contrasentido en medio de esta historia de terror y barbarie.


Se comentaba en los círculos sociales que SÁNCHEZ PARRA, amigo del primer anillo de Mancuso, iba periódicamente a llevar los tributos económicos al jefe Mancuso y que éste lo montaba en su helicóptero personal haciendo piruetas y locuras que solo SALVATORE sabía hacer.


Uno de los hechos más significativos y dolorosos que la historia de la UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA registra es el asesinato de ALEJANDRA CAMARGO CABRALES, una niña de tan solo 2 años, nieta de RENÉ CABRALES, expresidente del sindicato de trabajadores de la Universidad.


En ese atentado resultó herido él y dos de sus hijas en el barrio LA PRADERA de la ciudad de Montería. Esto es apenas parte de esta historia que jamás debe repetirse ni permitirse, ni el abuso de militantes de la extrema izquierda que durante años encapuchados dominaron a la Universidad de Córdoba. De allí, muchos de ellos salían a engrosar las filas del EPL, ELN Y FARC.


Esto creemos que fue la génesis que hizo crecer el adefesio de las autodefensas. Los grupos armados comunistas llegaron y se tomaron la zona rural del departamento de Córdoba, confinándonos en la ciudad de Montería.


Cuántos jóvenes murieron en las montañas de Córdoba y Colombia, extraídos de las universidades públicas, los mismos que eran adoctrinados y llevados a las montañas como insumo de esta MALDITA GUERRA.


Cuántos no celebraron con campanas al aire la llegada de los hermanos Castaño, porque nos iban a liberar de quienes nos tenían cercado en nuestro propio territorio; esto nos hace recordar al embajador del gobierno Pastrana en Venezuela, al Dr. Luis Guillermo Giraldo, cuando le preguntaron qué si Carlos Castaño iba a ser el libertador o liberador de Venezuela cuando se decía que había introducido comandos de las AUC para asesinar al presidente CHÁVEZ, este le preguntó a los periodistas ¿Y quién nos liberará de nuestros libertadores?