Por: Rafael Angel Gómez Gómez

Por cuenta de este mal que tiene arrodillado a la humanidad, también se han multiplicado otros males con consecuencias más funestas que el coronavirus y es el MIEDO, ese miedo, que posiblemente ha causado más muertes que el mismo virus y hoy por todo lo que no sabemos, las cifras según los científicos, será larga y tendremos obligatoriamente que cambiar nuestras costumbres y hábitos con nuestros conciudadanos y con la PACHAMAMA  en todo su contexto, pues poco o nada, nos ha importado su suerte.

Las llamadas súper potencias, se debaten en acusaciones de quien creó el virus y se lanzan amenazas que no van a cumplir, mientras otros están en procesos electorales, que seguramente, les pasara su factura por ventanilla.

Y es entonces, cuando nos detenemos a pensar,  sí,  en medio del dolor que produce la pérdida de un ser querido,  se suma la hambruna y los miles que morirán por esta causa, producto de la mala gobernanza de aquellos que se han aprovechado de la confusión y la rapidez con la que se piden soluciones, llenando a la Republica, de decretos y resoluciones, usurpando el papel de los parlamentarios, que debaten tontamente, que reglamento aplicar para adaptarse y cumplir con el control político, mientras los del establecimiento, esos que se esconden en fachadas de multinacionales, fondos de inversión y en equipos de lobistas internacionales sin tripas ni agallas,  están al servicio del gran capital, es decir los mercenarios sin fronteras ni nacionalidad.

Los retrasos, en estas economías emergentes, como en las grandes potencias, tendrán que evaluarse porque aquí van a quedar muchos ganadores y ese balance tiene que obligarnos a cambiar y a entender hacia donde migro el gran capital.

En Colombia, como en el mundo entero, los grandes almacenes de cadena, llámese ÉXITO, SÚPER TIENDAS OLÍMPICAS, entre otros, que se aprovecharon,  de la situación atípica, que vive el mundo entero con la pandemia, por tener, la potestad de manejar  variedad en la oferta de sus negocios, han sido los más beneficiados, pues mientras el pequeño empresario, dueño de negocio de venta de electrodomésticos tenía que cerrar y pagar o despedir trabajadores, seguir pagando arriendo del local,  éstos, los de gran superficie, no solo tienen la oferta al público de productos de primera necesidad, o alimentos, sino que también, por la amplia oferta del negocio, vendían televisores , neveras , ropa , drogas , perfumería y todo lo que por su amplia razón social les permite; sin embargo el mediano empresario, en una real y desleal desventaja,  perdió y seguirá perdiendo hasta quedar en la quiebra, ya no puede cubrir las obligaciones, producto de su actividad económica, mientras los grandes empresarios, como los antes mencionados, tienen establecimientos de comercio propios y no han sido tocados por esta debacle financiera comercial.

Por otra parte, el sector agropecuario, pasa raspando, creo que si bien es cierto y si este se sostiene y no colapsa totalmente, no saca gran provecho, por la depresión que existe a propósito de la misma situación, en el sector Gastronómico, que comprenden los restaurantes y el sector de la industria turística.

También, encontramos como los grandes perdedores, al sector del transporte formal, ya sea aéreo o terrestre, pues sobre ellos debe dirigirse, la elaboración de una política pública comprensiva, que les permita refinanciar sus deudas y paliar sus cargas laborales y técnicas.

La industria automotriz colombiana y a nivel mundial, tendrá que reinventarse y acomodarse a las nuevas estrategias de venta digital y seguramente los gobiernos tendrán, que crear líneas flexibles, para que puedan sobrellevar las cargas que hoy los tiene al borde de la quiebra.

Los GRANDES GANADORES, los de siempre, la BANCA MUNDIAL, en Colombia no fue la excepción, no solamente sanearon sus carteras dudosas con más de quinientos mil millones del gobierno nacional, sino que no se vieron afectados, solo en los horarios de atención, que al fin de cuentas los benefició, porque la gente no entró en pánico financiero, no hubo retiros masivos y por el contrario los giros del gobierno nacional a modo de subsidios, fortaleció la red privada en detrimento de la red pública.

A manera de reflexión, porque el debate en su momento, debe darse, y tendríamos que preguntarnos, si se van a dar moratorias colectivas de los países más afectados para con la banca mundial y se condonen intereses y deudas al capital integral, que llevan más de veinte años de estar pignoradas las rentas de los pequeños países, que a punta de reformas tributarias han exprimido, pero ya esto no aguanta más.