Por: RAFAEL ÁNGEL GÓMEZ GÓMEZ

Como abrir la economía de las ciudades y permitir que empecemos nuestras formas de socialización antiguas y no terminar siendo las autoridades irresponsables tratando de complacer y obtener el beneplácito de las redes sociales, buscando quedar bien con todo el mundo; hay distintas opiniones que especulan que el coronavirus vino para quedarse, dicen científicos, tal como lo hizo el SIDA, solo que van a morir más personas en menos tiempo, porque a diferencia del sida, el tema del contagio sexual creó una estigmatización enorme, pues se decía que los homosexuales eran los trasmisores directos de esta enfermedad, después de décadas de investigación, se tiene la certeza que no fueron ellos, ni se creó en un laboratorio, si no que surgió por un chimpancés del áfrica central.

Hoy en China, el principal sospechoso, se dice que en un laboratorio de la ciudad Wuhan se pudo haber creado este mortal virus, qué un accidente ocasionado en su controles de bioseguridad se liberó el temido Covid-19, y ahí mismo empezó el contagio de millones y la muerte de miles que hoy anhelan una vacuna que sea milagrosa y pronto. La verdad es necesaria pero creo que nunca lo sabremos porque aquí comenzó otra guerra fría que nos tiene al borde del colapso total a la humanidad.

Estas medidas que van a tomar los gobiernos, seguramente cada cual desde su experiencia y desde su perspectiva cultural, no es lo mismo Dinamarca que Cundinamarca como dirían los bogotanos de antes o cachacos, pero que es una realidad de a puños.

 El alcalde de Cali Jorge iban Ospina ha hecho una propuesta audaz, pueda que no sea la adecuada para abrir lugares de baile y esparcimiento, entendiendo la locura colectiva que ha producido el encierro: orgías gay, peleas en las barriadas o comunas y sin la adecuada cantidad de efectivos policiales, que además jamás alcanzaría ninguna cifra para calmar la ansiedad y el desespero de la gente.

Hoy muchos, casi con resignación, piden que se reabra todo con los protocolos necesarios, pero sin restricción de ningún renglón de las economías, se habla de que morirá el 10% de la población contagiada ¿Realismo o pragmatismo? No lo sabremos a ciencia cierta, el camino por el que transitaremos está lleno de incertidumbre e ignorancia, sólo nos queda pensar que los gobernantes tomarán decisiones sabias, rodeados de expertos que los ayuden a reducir las probabilidades de errores.

Amanecerá y veremos.