Por. J. J. Rubiano

Está escrito en nuestra carta política que todos los colombianos somos iguales sin distingo de raza, religión o filiación política y que todos sin excepción tenemos tanto derechos como deberes que esta consagrados en la misma Carta Política.

En ninguna parte de la Constitución está escrito, que hay colombianos de 1,2,3,4 o quinta categoría y que dependiendo la categoría que ostente, lo exime para ser tratado de manera diferente al momento de cometer actos dolosos y en contra de lo establecido en leyes o códigos.

Todo esto lo traigo a colación para decir que no le encuentra ninguna explicación a los escritos y planteamientos hechos en diferentes medios de comunicación o redes sociales, en el sentido que sí la sala penal de Corte Suprema, llegase a ordenar la detención del hoy senador Uribe, eso sería truncar la paz de los colombianos.

Lo primero que hay que decir es que, bajo ese argumento de los simpatizantes a ultranza de Uribe, hay una amenaza vedada a todos los colombianos, que bajo ningún punto de vista puede ser aceptada.

“Si a Uribe lo ponen preso, les doy una mala noticia a sus malquerientes: no se acabarán todos los problemas que tiene Colombia. Tampoco llegará la paz que todos deseamos. Quizás se agudice la violencia. La Corte tiene la palabra”. Pensamiento, premonición o amenaza de la periodista Vicky Dávila en su último escrito, que parece más una columna de adoración al senador, que un verdadero análisis con el rigor periodístico.

Lo primero sería decir que esa frase es una vedada amenaza de la periodista a la independencia de los integrantes de la sala penal de la corte, con la cual pretende amedrentarlos y responsabilizarlos – de manera anticipada- de cualquier alteración del orden público que se dé, en el caso que la corte decida ordenar la detención de Uribe.

Afortunadamente –y para nadie es un secreto- todo el mundo sabe y conoce que la señora Dávila es una de algunos periodistas que durante muchos años han estado al servicio de Uribe, con quien afincaron una gran amistad no por su identidad de pensamiento, sino por los jugosos contratos que en materia de publicidad obtuvieron durante su gobierno, lo que hoy se conoce como los “prepagos” del periodismo.

Hay que anotar también que Dávila está casada con un integrante del “clan de los Gnecco Cerchar”, sindicados de apoyo a grupos paramilitares y otros delitos.

Lo cierto es que aquí si la Corte ordena la detención de este personaje, no entiendo por qué se pone en peligro la institucionalidad o el orden público de nuestro país, como de manera soterrada lo plantea la periodista y algunos otros integrantes del partido político fundado por Uribe, y que todo el mundo sabe que es representación de la ultra derecha en nuestro país.

Hasta donde yo sé, el senador es colombiano, un ser de carne y hueso, que como los demás colombianos tiene los mismos derechos y deberes y que por el hecho de haber ostentado algunas dignidades, no lo hacen merecedor a estar por encima de la Ley.

Lo único cierto es que, si la Corte toma esa decisión, no entiendo porque el país colapsaría, sería al contrario un mensaje que la justicia en Colombia si opera y es para todo el mundo, sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. Tal como lo dice la Constitución.