La hipótesis del suicidio es la que -según las autoridades- toma más fuerza en la muerte de Débora Gúmaz, quien se habría rociado gasolina en su cuerpo días después de que su padre la sorprendiera teniendo sexo con su novio.

Este hecho ocurrió en el barrio Santa Brígida, al noroeste de Gran Buenos Aires, Argentina, y el cadáver de la joven de 17 años, fue encontrado incinerado en un 80%, luego de haber estado desaparecida durante tres días.

Según declaró el propio padre de la hoy infortunada, identificado como Gustavo Javier Guzmán, de 37 años y policía de profesión, él encontró a su hija teniendo relaciones sexuales con su novio, razón por la que la hizo objeto de un fuerte regaño que derivó en que esta se fuera de la casa.

Por un momento se desestimó el hecho de que fuese un suicidio porque no es común la autoincineración, sin embargo, Débora antes de ser hallada muerta fue vista por algunas de sus amigas de la escuela, y estas declararon que al toparse con ella percibieron el olor a combustuble en su cuerpo.

El bidón de gasolina con el que Débora Guzmán se habría quitado la vida, era propiedad de su padre y estaba dentro de su lugar de residencia.