La historia del grupo de creyentes que esperaban la venida de Jesucristo en zona rural de Sabanalarga-Atlántico, pica y se extiende. Y es que el único desaparecido no es el pastor que presuntamente estafó a los cristianos, sino que también hay algunos de ellos que aún no han retornado con su familia. 

Tal es el caso de una mujer que hizo el ayuno prolongado durante varias semanas en una casa del corregimiento Isabel López, junto a otras 17 personas. Su esposo, identificado como Erick Lucheta, ha recurrido a medios de comunicación y a las autoridades, para denunciar su desaparición. Él cree que ella podría estar esperando -a pesar de todo- la llegada de Cristo que según el pastor se daría el pasado 28 de enero. 

Lucheta manifiesta que su esposa cambió su comportamiento desde que comenzó a congregarse en la iglesia Berea. “Comenzó a tener comportamientos extraños después de ir a esa iglesia. Se apartó de nosotros, del papá, la mamá, los tíos. Ya no era como antes”, explicó, no sin antes lamentar que persuadida por el pastor, ella renunció a su trabajo perdiendo más de 20 años de continuidad en la empresa para la que laboraba. 

Este es sólo uno de los dramas que se viven con relación a este caso que ha captado la atención de todo el país, pues podría tratarse de una gran estafa cometida en nombre de Dios.

El pastor Gabriel Alberto Ferrer Ruiz desapareció luego de  convencer a los creyentes de que vendieran todas sus propiedades y le entregaran el dinero a él, y los condujo a que abandonaran sus vidas con el argumento de que con la venida de Cristo, nada se llevarían a la nueva Jerusalén.