La Unidad para las Víctimas entregó equipos biomédicos en un corregimiento de este municipio


En el marco de la pandemia por la COVID-19, y en cumplimiento de los planes de Retornos y Reubicaciones de la población víctima del conflicto armado, este viernes la Unidad para las Víctimas entregó la dotación de equipos biomédicos al centro de salud Nuevo Oriente del municipio de Tierralta, Córdoba.

La iniciativa, que es una de las focalizadas para los municipios con Programas de Desarrollo de Enfoque Territorial (PDET), garantizará una mejor atención a las familias de los sectores Lo Nuestro, 9 de Agosto y Nuevo Oriente, que albergan más de 150 familias víctimas del conflicto, que lograron reubicarse o retornar al territorio.

Esta dotación, que tiene una inversión superior a los 125 millones de pesos, es una medida de reparación integral implementada como resultado de la identificación de las necesidades de la población vulnerable del municipio en los planes de retornos y reubicaciones, para robustecer los proyectos de vida de sus habitantes bajo los principios de seguridad, dignidad y voluntariedad. La dotación contiene elementos como: monitor de signos vitales, carro de paro, kit de partos y de pequeña cirugía, un desfibrilador, camillas, concentrador de oxígeno, monitor de signos vitales, tensiómetros manual y digital, báscula, entre otros.

En el evento virtual participaron el director de la Unidad para las Víctimas, Ramón Rodriguez Andrade; el alto consejero para la Estabilización Emilio Archila, la subdirectora general de la Unidad, Lorena Mesa; el alcalde de Tierralta, Daniel Montero; y el director de Víctimas de la Gobernación de Córdoba, Edgar Garcés; el gerente del Hospital San José de Tierralta, Dairo Díaz Lozano; la directora territorial de la Unidad, Mareila Burgos; así como la directora local de salud, Érika Fuentes; el enlace de víctimas del municipio, el coordinador de la Mesa Municipal de Víctimas y líderes de la comunidad del barrio Lo Nuestro.

El alto consejero para la Estabilización, Emilio José Archila, agradeció y reconoció el liderazgo de los miembros de la comunidad como Nilson José, representante del barrio Lo Nuestro, y a Orlando Triana, de la Mesa de Participación, que aportaron al proceso con las familias retornadas.

“Son familias víctimas que fueron desplazadas y con ellas, desde 2014, comenzamos la coordinación para acordar unas condiciones dignas de retorno. Estas condiciones implican acciones a cargo del Municipio y la Nación y dentro de ellas está el tema de salud, por eso esta medida tiene tanto sentido. Estuvimos muchos meses concertando qué era lo que más necesitaban y hoy estamos logrando que cosas maravillosas pasen”, expresó Archila.

Ramón Rodríguez, director de la Unidad para las Víctimas, afirmó que las casi 160 familias víctimas “pasaron meses construyendo su plan de retorno y con ellas estuvimos mucho tiempo llegando a acuerdos para cumplir las medidas”.

“La entrega de estos equipos también contribuye a las iniciativas PDET que van a beneficiar no solo a las víctimas retornadas, sino a 4.000 familias de todo el municipio”, añadió.

El funcionario indicó que en el departamento de Córdoba, el compromiso del presidente Iván Duque y de la Unidad es fortalecer la atención, la asistencia y la reparación a las víctimas. “En indemnizaciones, hemos entregado esta medida a 3.478 personas, por más de 22.000 millones, y con giros de atención humanitaria hemos llegado con una inversión superior a 30.000 millones, como principal actor humanitario”.

Nilson José Oviedo, representante del barrio Lo Nuestro, agradeció a la Unidad, a las entidades y a los cooperantes internacionales por el aporte a su comunidad, y ratificó que son alrededor de 6.000 personas que se beneficiarán con los suministros entregados al centro de salud.

Por su parte, el alcalde de Tierralta, Daniel Montero, manifestó que este tipo de iniciativas aportan al desarrollo de la región. “Los habitantes de los barrios, por muchos años habían estado abandonados pero gracias a la institucionalidad llegan obras como estas, e invito a la comunidad a cuidar los equipos. Tenemos una deuda histórica y agradecemos al Gobierno nacional por esta dotación que beneficiará a miles de personas”.

Para Orlando Triana, delegado de la Mesa de Víctimas de Tierralta, “este proceso que viene desde 2014, lo agradecemos”. “Las víctimas hicimos parte activa de las iniciativas PDET, como esta entrega de hoy que impacta con carácter reparador a nuestra comunidad”, dijo.

Ana Durán, jefe de Misión de OIM en Colombia, resaltó que ese organismo desde hace 20 años presta apoyo técnico para complementar la respuesta del Estado a las víctimas y a la población vulnerable. “Esperamos que la dotación entregada en medio de la emergencia por la pandemia de COVID-19, fortalezca la respuesta institucional y la atención en salud a la comunidad, y contribuya a superar la condición de vulnerabilidad”, anotó.

“Para el futuro cercano estamos trabajando en dos proyectos con la ART (Agencia Nacional de Tierras) y la Unidad para las Víctimas, para implementar medidas del Pilar 8 de los programas PDET en todo el país, con una inversión de USAID, de cerca de un millón de dólares”, agregó la delegada de OIM.

Edgar Garcés, director de Víctimas de la Gobernación de Córdoba, aseguró que “en Tierralta, como municipio priorizado, el gobernador ha tenido en cuenta todas las necesidades de nuestra población víctima”. “Estamos complacidos por la entrega de la dotación a esta comunidad que tanto lo necesita y reiteramos nuestra disposición para trabajar de la mano de las entidades”, puntualizó.

La directora territorial de la Unidad para las Víctimas en Córdoba, Mareila Burgos Negrete, afirmó: “El suministro de equipos biomédicos para el centro de salud Nuevo Oriente, es una iniciativa dispuesta por la propia comunidad. Con esta dotación se beneficiará tanto la urbanización como las comunidades aledañas al centro de salud que brindará servicio de forma integral a las víctimas, de esta forma como entidad seguimos cumpliéndole a la población víctima en tiempos de la COVID-19”.

La implementación de esta iniciativa es parte del trabajo articulado entre la Unidad para las Víctimas, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), entidades comprometidas con acciones de alto impacto para la reconstrucción del tejido social, la integración comunitaria y el arraigo territorial de la población más afectada por la violencia y la pobreza.