En medio de una ceremonia privada, en donde solo asistieron los parientes y amigos más cercanos por la medida de bioseguridad, fue sepultado el ingeniero y estudiante de derecho Javier Ordóñez, de 46 años de edad, quien murió en medio de un procedimiento policial en donde los funcionarios le aplicaron electrochoque, en la ciudad de Bogotá.

El entierro de Ordóñez se efectuó luego de una semana de su fallecimiento, debido a que los familiares prefirieron esperar la llegada de la madre de la víctima, quien se encontraba en Madrid. A pesar de que la progenitora pudo pisar suelo colombiano, no pudo asistir a la Iglesia Santa Teresita ni al cementerio, debido a que se encuentra recibiendo atención médica en su vivienda.

Ciudadanos que se han mostrado consternados por el catalogado mal procedimiento policial dijeron presente en las afueras de la iglesia, donde con consignas exigieron justicia para que este caso no quede impune como otros que han sido engavetados y pasan al olvido.

Como se recordará, Ordoñez murió la semana pasada, luego de haber sido golpeado por uniformados que fueron grabados por varias habitantes de Engativá, lugar donde ocurrió el hecho.

El material fue difundido por los habitantes del sector. El caso generó tanta indignación que la capital del país convulsionó durante 48 horas, cuando la gente salió a las calles a pedir que todo el peso de la ley caiga sobre los funcionarios que son sindicados por la muerte.

Durante las protestas se generaron enfrentamientos entre funcionarios policiales y los manifestantes que dejó como saldo 13 personas muertas y destrozos en bienes públicos.

El caso actualmente se encuentra en investigación en la Fiscalía General de la Nación.