miércoles de ceniza
Se acompañan con la imposición del sacerdote de una pequeña cantidad de ceniza en la cabeza haciendo la señal de la cruz

El Miércoles de Ceniza es el primer día de Cuaresma, ​que son las seis semanas de penitencia antes de Pascua


El Miércoles de Ceniza es un día santo cristiano de oración y ayuno. Está precedido por el Martes de Carnaval y es el primer día de Cuaresma, ​ que son las seis semanas de penitencia antes de Pascua.

“Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”, “Conviértete y cree en el Evangelio”: Estas dos oraciones se van a repetir hoy en muchas iglesias de todo el mundo. Se acompañan con la imposición del sacerdote de una pequeña cantidad de ceniza en la cabeza haciendo la señal de la cruz.

El motivo es que hoy se celebra el Miércoles de Ceniza, la festividad con la que da comienzo el tiempo de Cuaresma en la Iglesia católica. Estas son cuatro cosas que tienes que saber y te pueden ayudar a entender mejor lo que se celebra en este día.

El mensaje: la conversión
El mensaje que transmite la Iglesia con la ceniza a los fieles es un llamado fuerte a la conversión. Se hace a través del signo de la ceniza bendecida como recordatorio a la persona de lo efímero de la vida.

El símbolo de la ceniza
Detrás del símbolo de la ceniza también se esconde lo que los cristianos nos preparamos para vivir. La Cuaresma comienza con la ceniza, producto de la combustión de materiales consumidos por el fuego. Es un símbolo de lo que va a morir en nosotros, el llamado “hombre viejo”, para que nazca el “hombre nuevo” por el fuego, el agua y la luz de la Pascua.

La ceniza que se usa en cada arranque de Cuaresma no es fruto de cualquier quema de objetos. La que se impone en el día de hoy en la cabeza de los católicos proviene de las palmas y ramos del Domingo de Ramos del año anterior.

La penitencia: no es un castigo
Por esa razón, el tiempo de Cuaresma que comienza hoy con el Miércoles de Ceniza tiene asociada otra palabra: penitencia. No se trata de un castigo, si no de una opción libre para preparar el alma y seguir a Jesús en su propia preparación para su pasión y muerte. Un cambio de mirada y de mentalidad que caracterizan al cristiano: la búsqueda de Dios por encima de las cosas del mundo.

Ayuno y abstinencia
El ayuno y la abstinencia son dos palabras que también marcan la Cuaresma. Son dos prácticas que acompañan a estos 40 días. Las ha establecido la Iglesia en consonancia con el Evangelio y guardan sentido con la preparación del alma.

El ayuno estipula que el católico reduzca la cantidad de alimento total o parcialmente. Es de carácter obligatorio, especialmente el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

Por su parte, la abstinencia dicta que cualquier católico a partir de los 14 años ha de renunciar a consumir carne los viernes de Cuaresma. La razón, honrar la Pasión de Jesús del Viernes Santo. Esa abstinencia incluye la carne del animal, sus órganos en cualquier forma y el pollo. Los pescados, vegetales, mariscos y derivados de productos animales sí que se permiten.

Ambas prácticas las observa la Conferencia Episcopal Española en consonancia con el Código de Derecho Canónico.

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