El buque petrolero Nabarima anclado en el Golfo de Paria, en el estado venezolano Sucre, se está hundiendo y pone en riesgo a la zona ante una nueva amenaza de derrame petrolero.

El buque se encuentra cargado con más un millón de barriles de petróleo. Desde finales de agosto se alertó a las autoridades venezolanas de esta situación, que fue desmentida por la estatal PDVSA días después al señalar que esta embarcación se encontraba en «condiciones satisfactorias», por lo que no representaban ningún peligro.

Por su parte, autoridades de Trinidad y Tobago habían solicitado permiso al gobierno venezolano para inspeccionar la embarcación a finales de septiembre, se desconoce si esta acción fue permitida.

Imágenes tomadas el 13 de octubre muestran como el tanquero se inclina de manera peligrosa, corriendo el riesgo de zozobrar en aguas caribeñas y con ello un daño mayor al ambiente marino de la zona.