Una verdadera tragedia vive una familia del municipio de Cotorra, Córdoba, quienes no solo se enfrentan al dolor de haber perdido a un ser querido, sino que además tienen que vivir la angustia y el desespero de no poder darle cristiana sepultura por un error en la tarjeta de identidad del fallecido.

Se trata del joven Ronald de Jesús Hernández Jurado, de 16 años de edad, quien murió a la 1:00 de la madrugada del pasado lunes, 8 de marzo, en el Hospital San Jerónimo de Montería, tras sufrir un accidente de tránsito en su tierra natal.

Hernández Jurado fue impactado por un sujeto que iba bajo los efectos del alcohol. Quedó gravemente herido por lo que fue llevado al referido centro de salud de la capital cordobesa, donde pereció.

La noticia devastó a toda la familia, amigos y vecinos, quienes describieron al joven como un ser excepcional, responsable y buen estudiante.

Ante el dolor se preparaban para velarlo y sepultarlo, pero nueve días después de su muerte no ha sido posible porque la tarjeta de identidad del fallecido estaba extraviada y al solicitarla nuevamente se percataron que presentaba un error: dice femenino en vez de masculino.

La dolida madre del joven ha realizado todo los procesos necesarios para enmendar ese error, pero en la Registraduría le han colocado cercos que le han imposibilitado darle un sepelio digno a su hijo

El caso fue denunciado legalmente y a pesar de que la fiscal Karen Ortega emitió una orden para que entreguen el cadáver, en Medicina Legal de Montería se niegan a acatar la decisión.

La madre del menor, en declaraciones ofrecidas al Bloque Informativo de La Costa, transmitido a través de la emisora La Voz de Montería, indicó que en Medicina Legal le notificaron que debía esperar entre tres y seis meses que lleguen los resultados de la prueba de ADN que certifique la identidad del joven para poder entregarlo.

Se espera el curso judicial en este caso, donde los parientes y toda la ciudadanía rechaza el proceder de Medicina Legal que desacata la orden de una fiscal y juega con el dolor de una familia que hasta protesta a realizar para alzar la voz y ser escuchados.