Flabio Echeverry, primero en la imagen de izquierda a derecha.

Por: Marcos Gómez.

Corría la década de los 70 y por esos tiempos en mi pueblo enclavado en los Montes de María, cercanos al Mar Caribe, se sentía mucho la presencia en nuestra música cotidiana de los ritmos Afro Antillanos. 

Por esa razón mi primera inclinación por la música americana, Rock, Jazz, Blues y toda esa gama de manifestaciones musicales Americanas y Anglosajonas y después cuando culminé mis estudios de bachillerato en Barranquilla. 

Me comencé a inclinar por los ritmos Antillanos que sonaban en la Arenosa hasta que llega a mis oídos la música cubana.

Organizo un programa de radio en la emisora de mi  madre, Radio Sincelejo, este programa lo hacíamos de lunes a viernes desde las 8:00 de la noche.

Le soltábamos a la gente un viaje de dos horas casi sin cuñas comerciales, lo hacíamos porque nos gustaba.

Una de esas noches de programa irrumpe en el estudio de la emisora, otro salsero bravo de Sincelejo, a quien llamábamos ‘El Negro Chombo’.

Es quien lleva a la emisora a este personaje que laboraba como visitador médico oriundo de Barranquilla. 

Se trataba de Flavio Francisco Echeverry Echeverry, a quien cariñosamente, jocosamente llamamos, incluso él se autonombró, ‘El Mago De La Salsa’.

Un hombre serio, trabajador, pero un gran rumbero, bohemio y hasta mujeriego pero muy responsable con sus hijos

La Salsa, los discos de Salsa que tenía por miles, junto con un equipo de Tubos con su tocadiscos, eran parte de su mundo bohemio. 

Hasta que el día que se presentó a mi programa con 100 Lp de Salsa en el baúl de su carro marca Suzuki color gris, desde ese día comencé a ser su amigo, muchas veces discrepamos en algunos temas, pero siempre había algo muy fuerte que nos unía, La Salsa.

Tributo a Flavio, a su amor por la Salsa y a lo que aportó al movimiento Salsero.