Para muchos politólogos o analistas políticos del país e inclusive para diversos sectores de la política nacional, no es claro si la propuesta del ex presidente Uribe de evitar que sectores pro chavistas lleguen al poder en las elecciones del 2022, es una apertura oficial de la campaña presidencial o realmente está tratando de colocar una cortina de humo ante el constante escándalo y pruebas que dejarían ver que “supuestamente” hubo compra de votos a favor de Iván Duque en la pasada contienda electoral.

Es cierto que la propuesta lanzada desde la otra orilla, es decir desde el petrismo, de invitar a los ciudadanos para desconocer al presidente Iván Duque como un mandatario legítimo, no fue de buena acogida, también es cierto que la aparición de nuevas grabaciones cada día en torno a la “Ñeñe Política”, demostrarían que algo no licito si hubo al interior de esa campaña.

Lo cierto es que cada vez que se enciende el debate si hubo o no compra de votos en esa campaña electoral, desde el partido de gobierno siempre lanzan alguna propuesta que haga cambiar el “chip” a los colombianos.

En esta ocasión fue el “supuesto” ambiente “pre chavista” en Colombia, algo que realmente ni cabe ni se entiende.

Uribe señaló que existe un “embrujo neocomunista” que hoy está en el vecino país y que podría afectar a Colombia.

Específicamente expresó; “Hay que ponerle mucho cuidado al “embrujo neocomunista”, porque el ‘embrujo neocomunista’ odia que le digan comunista, eso lo tienen borrado. Ellos aparecen como demócratas y hablan solamente de equidad y transparencia y lo que hacen es destruir la empresa privada y dejar a los países sin recursos para la política social”, sostuvo.

Pero realmente y haciendo un análisis, ¿alguien pude creer que teniendo de primera mano la experiencia vivida por nuestro vecino Venezuela, en donde hoy la miseria, la pérdida de derechos políticos y la situación insostenible en materia económica que la hacen una nación insostenible y sin futuro, pueda ser replicada en Colombia?

Ese cuento no se lo come nadie.