Por: J. J. Rubiano


El vallenato, el país, el mundo artístico y musical están de luto, se apagó una de las voces más grandes del aire musical de la caja, guacharaca y acordeón, murió Jorge Oñate.

Se fue uno de los grandes del folclor de la tierra de “Francisco el Hombre”, que deja una estela muy grande de una carrera llena de éxitos musicales a lo largo de su vida no solo en el contexto nacional sino internacional, pues en el 2010, “El Ruiseñor del Cesar”, como también se le conocía, obtuvo el Grammy a la excelencia musical.

10 Congós de Oro y un Súper Congo de Oro y más de 25 discos de oro, así como muchos de platino, hacen parte de la historia musical de otro grande de la música colombiana que falleció en la ciudad de Medellín.

Colombia llora su partida.
El jilguero de América, murió en Medellín, como consecuencia de complicaciones renales y del páncreas, en el Hospital Pablo Tobón Uribe, a donde había sido traído hace algunos días desde Valledupar.

La triste noticia enluta al mundo del vallenato y a Colombia, donde sus inspirados éxitos marcaron épocas y páginas gloriosas del folclor nacional.

Temas como El cariño de mi pueblo, Volví a llorar, Nido de Amor y Mujer Marchita –solo por nombrar algunos de la larga cadena- están y estarán impresos en la memoria de los colombianos por siempre.

Oñate González nació el 31 de marzo de 1949 en La Paz, departamento del Cesar, municipio ubicado a escasos 15 minutos de la ciudad capital, y desde muy niño se caracterizó por su sensibilidad y habilidad para el canto.

Descendiente de una cuna de acordeoneros, a los 12 años, cuentan, se volaba para colarse en las parradas y escuchar a los juglares.

La influencia de Juan Oñate, su abuelo, fue fundamental para marcar su vocación. Otra gran influencia fue su tía Julia Martínez, que le alcahueteaba su amor por el vallenato y lo protegía de los castigos de la mamá, que no quería que tomara un mal camino.

Fue en Bogotá, donde lo enviaron para que dejara su amor por el canto, cuando apoyado por un tío comenzó su espectacular e imparable carrera el “jilguero de América”.

En 1968 grabó su primera obra musical que fue producida por el estudio bogotano Vergara. La canción más notable de ese trabajo fue “Campesina vallenata”, con la que se empezó a granjear una buena reputación por su entonación.

Dos años después, Jorge Oñate se integró al grupo de los Hermanos López, con quienes empezó a cosechar grandes éxitos. Entre 1970 y 1975 grabó nada menos que ocho discos.

Tras cumplir su etapa con los Hermanos López, Jorge Oñate grabo el disco ‘La parranda y la mujer’, de la mano de Emilianito Zuleta.

En 1978 grabó con el “Chiche” Martínez y ese mismo año empezó a cantar con Juancho Rois, una de las épocas más estelares de su producción musical. En 1981, con el disco Ruiseñor de mi valle, se ganó el título del ‘Ruiseñor del Cesar’.

En 2011 se le concedió la Cruz de Boyacá en el grado de gran comendador por parte del Congreso de la República.


Desde el momento de su muerte ocurrida a media noche del sábado, las redes sociales se dispararon con notas de condolencia por la muerte del “pulmón de Oro”, quien deja un legado musical para la historia del vallenato en Colombia.