Este sábado, 17 de abril, se cumplen siete años de la partida física del nobel de la literatura, Gabriel García Márquez, un escritor de oro que le dejó al mundo las mejores piezas literarias y a Colombia una estela de orgullo que no se acabará jamás.

De generación en generación, sus textos han pasado y quedado, sus letras siguen instruyendo y culturizando, y ‘Macondo’ continúa, a pesar de los años, como uno de los pueblos más queridos de los amantes de las letras.

‘Gabo’ murió en 2014, en la ciudad de México, a un mes de haber cumplido 87 años. Se inmortalizó para la historia como el mejor exponente del realismo mágico.

A continuación te mostramos algunas de las frases más icónicas de su historia, para que analizándolas puedas nutrir tu mente:

“Hacer siempre lo que a uno le gusta, y sólo eso, es la fórmula magistral para una vida larga y feliz”. (Un manual para ser niño, 1995.).

“Estoy comiendo repollo licuado y eso me sabe a hierbas. Estoy caminando siete kilómetros diarios a partir de las seis de la mañana. Estoy haciendo yoga ahora y meditando. Yo que no había meditado. Me dio un resfriado no hace mucho y pensé que me iba a morir. Estoy conquistando esos espacios de la meditación. Nada de estrés”. (Gabo, el otro, publicado por El Colombiano, septiembre de 1996).

“Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte”. (La soledad de América Latina, diciembre de 1982.).

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. (Vivir para contarla, 2002.)

“A partir de los 50 se celebran los cumpleaños por décadas. Pues mira, si ves como que te acercas al límite del horizonte, esto tiene una ventaja: después de los 70 sabes que no puedes perder un golpe, debes ser absolutamente certero, y ése es muy buen programa de vida (…)”. (El escritor en su laberinto, publicado en Gente, septiembre de 1996.)

“Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico (…)”. (El cataclismo de Damocles, agosto de 1986.)

“Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor”. (El amor en los tiempos del cólera.)