Zoofilia y bestialismo, entre el tabú y la realidad

Zoofilia y bestialismo, entre el tabú y la realidad

Pocas dudas caben de que la sexualidad es una parte fundamental del ser humano, sin la cual estaríamos “cojos”. Lo habitual es que aquello que nos despierta el deseo sea otra persona con la suficiente capacidad y madurez como para tener relaciones. Sin embargo, esto no siempre es así.

Aunque existen casos curiosos donde la persona en cuestión experimenta atracción sexual por algo que no solo no es típico si no que además puede resultar dañino para si mismo y para los demás, es el caso concreto de la Zoofilia, que no es más que el interés sexual por los animales.

Y es que, entrando ya en materia, la zoofilia se ha definido como la parafilia según la cual el sujeto siente atracción afectiva y sexual hacia los animales. Hay que señalar que hay una diferencia entre zoofilia y bestialismo, aunque, a veces, se confunden.

La zoofilia es la atracción afectiva y sexual hacia los animales, sin más. El bestialismo es el acto de tener sexo con un animal. Es decir, cuando se consuma la fantasía parafílica. Es por ello que puede haber zoofílicos que jamás hayan tenido sexo con animales (aunque es raro).

Los animales predilectos para fornicar son: las yeguas, las burras, las mulas, las cabras, los terneros, las vacas, los perros, los corderos, las ovejas, los cerdos y las gallinas, esta última durante la práctica sexual termina invariablemente con la muerte del ave, por explosión vaginal.

Pese a los riesgos que esta práctica sexual puede ocasionar, la zoofilia sigue siendo además un tema tabú, en el que los zoófilos (persona que realiza acto sexual con un animal) sienten miedo al rechazo, sin embargo la Asociación Estadounidense de Psiquiatría no considera que esta sea una patología, a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión.

Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción después de la atracción hacia humanos, otros lo consideran una forma de vida u orientación sexual, otras por curiosidad, generalmente el sexo con animales es practicado comúnmente por jóvenes entre los 9 y 11 años de edad, durante la pubertad.

¿Existen causas que conlleven a practicar la zoofilia?

Varias universidades del país y el exterior han hecho estudios con el fin de determinar cuales son las causas que conllevan a realizar esta práctica con animales, pero todavía no se han determinado con exactitud aunque se tienen algunas intuiciones e hipótesis:

Por un lado, puede ser una relación entre conductas sexuales y animales que se da por pura casualidad y el cerebro las asocia (por ejemplo, tener la etapa masturbatoria en un lugar con animales). Por el otro, puede ser debido a la soledad y la falta de contacto humano (esto explicaría que la zoofilia se dé más en las zonas rurales que en las ciudades).

Esta última hipótesis es la más fuerte, puesto que, además, se apoya en el hecho de que la persona suele ser quien cuida esos animales, desarrollando una conexión especial hasta el punto de humanizar al animal.

Aunque también se conocen otras razones por las que ciertas personas practican o han practicado bestialidad, esto varía de persona en persona. Frustración sexual: Al no conseguir satisfacer las necesidades sexuales con otras personas, ciertos individuos optan por practicar bestialidad.

Experimentación: Especialmente en la adolescencia donde las hormonas están a máximas revoluciones, se busca experimentar cosas que den placer sexual, y en algunos casos esto podría ser las relaciones sexuales con animales.
Atracción: Un estudio realizado por la doctora Hani Miletski donde entrevistó a 93 zoófilos, descubrió que la mayoría de estos estaban atraídos hacia los animales, bien sea sexualmente o de manera amorosa.

Lo mas curioso de todo es que existen países en los que esta permitido el sexo entre animales y humanos, quizás esto sea sorprendente, pero hay casos como el de Charlie Tombe, un hombre que fue obligado a casarse con una cabra con la que mantuvo relaciones sexuales, este hecho ocurrió en Hai Malakal, un suburbio del sur de Sudán.

A veces resulta increíble que la zoofilia se haya convertido en un tema común, la mayoría de los países del mundo prohiben esta práctica, por lo que no existen tantas películas de zoofilia u otros materiales referentes a estas, si la comparamos con otros fetichismos sexuales.

La lista de los países donde es permitido este acto la encabeza Estados Unidos, luego le sigue Rusia, Líbano, Cuba, Argentina, Chile, Alemania y Rumania.

En 2016 el mundo se consternó con la decisión del Tribunal Supremo de Canadá de legalizar la zoofilia o el sexo con animales. Ese país lo permite siempre y cuando no haya penetración ni ningún tipo de maltrato. Entre tanto, en naciones como Suecia, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Suiza, Etiopía, Zambia, India y algunos Estados de Estados Unidos está totalmente prohibido.

La zoofilia en Colombia: entre lo legal e ilegal

En Colombia este tema se balancea entre lo legal y lo ilegal, entre lo moral y lo tradicional. Si bien en algunas regiones las relaciones sexuales entre animales y humanos han sido heredadas y consideradas típicas, expertos lo definen como una parafilia, un comportamiento en el que la fuente de placer se halla en objetos, situaciones o actividades inusuales.

Una de las revistas más conocidas en el país, publicó un artículo titulado ‘Cómo es tener sexo con una burra’, firmado por Edwin Ortiz, en el que se exponen diferentes casos donde un hombre tuvo relaciones con una burra en varios lugares del departamento del Magdalena, allí el hombre relata explícitamente cómo fue la experiencia de practicar la zoofilia y los percances por los que atravesó debido a que un vecino “lo pilló”, este artículo de opinión causó controversia entre los proteccionistas de Colombia quienes le exigieron a SOHO que se disculpara y retractara por el artículo publicado donde presuntamente se estaba incitando a la zoofilia.

Al escrito lo tildaron de “aberrante e ignorante y exigimos que pidan disculpas, que se retracten y que presten un espacio para promover la TENENCIA RESPONSABLE, EL RESPETO Y AMOR que se deben tener hacia los animales. No más crueldad, no más Especismo”, expresaron los proteccionistas.

Cuatro investigadores del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística – Carlos Acosta, Lorena Calderón, Lynda Torres y Diego Rosselli – decidieron analizar la situación en Colombia donde se estaba presentando cáncer de pene por la presunta práctica sexual con animales. Al revisar los registros poblacionales colombianos encontraron que la aparición de esta enfermedad afecta cada año tan sólo a 1,4 de cada 100.000 hombres.

Pero el dato que más sorprendió a los investigadores al revisar los Registros Individuales de Prestación de Servicios de tres años en Colombia, fue que las tasas más altas de cáncer de pene a nivel local están en Córdoba y Sucre, “departamentos con una práctica zoofílica culturalmente aceptada (con hembras de Equus asinus)”.

Diego Rosselli, epidemiólogo de la Universidad Javeriana y uno de los autores de la investigación explicó que la relación entre la zoofilia y posibles casos de cáncer de pene en Colombia por ahora es tan sólo una hipótesis basada en “el estudio brasilero que mostró una asociación que concuerda con nuestra distribución por departamentos, que los virus de papiloma están presentes en especies animales y producen tumores benignos y malignos. Por último, que el virus de papiloma bovino afecta numerosas especies incluyendo burros en la Costa”.

Explicaron los investigadores javerianos, “sólo encontramos una publicación sobre el aislamiento del virus de papiloma bovino, y ocurrió en 7 burros (5 machos y 2 hembras) en el departamento de Córdoba, en los que se encontró asociado a sarcoma fibroblástico”. Para el grupo investigativo de 1,4 casos por cada 100.000 hombres cada año, en los departamentos de la región caribe como Córdoba y Sucre se duplica esta tasa con 3,45 y 2,9 casos por 100.000 hombres, respectivamente.

En el país, el abuso sexual de animales no es un delito. Es una contravención con multas que pueden llegar a los 50.000 pesos.

«El artículo 4 de la Ley 84 de 1989 afirma que cualquier tipo de maltrato contra los animales será castigado con arresto de uno a tres meses y con multas que van entre 5 mil y 50 mil pesos. Algo que resulta completamente irrisorio y absurdo», dice la presidente de la Asociación Defensora de Animales y del Ambiente (ADA), Nury Ayala. El problema, según ella, es que además de quedarse corta, la ley no se pone en práctica. «Las penas no se aplican cuando el agresor es capturado».

Por eso, en ciudades como Cali ya se han presentado proyectos de ley para que la zoofilia sea elevada a la categoría de delito. Para ayudar a proteger a los animales y denunciar hechos de abuso y maltrato, no hay que contar con ningún tipo de respaldo jurídico. Solo hay que llamar a las autoridades, que pese a tratarse de una contravención menor, están obligadas a responder las quejas de todos los ciudadanos.

Casos de Zoofilia en Córdoba

El departamento de Córdoba no es la excepción donde se han presentado casos de zoofilia con animales, especialmente con burras, terneras, gallinas, entre otras especies fáciles de domar por el ser humano. El caso más reciente se presentó en un corregimiento del municipio de Canalete donde vándalos ‘violaban’ a las gallinas que quedaban a las afueras de los patios de las casas, otro caso se registró con unas terneras recién nacidas a las cuales sin ningún temor les desgarraron el aparato reproductor causándole hemorragias.

La zoofilia podría no tener tratamiento

Se desconoce si la zoofilia tiene un tratamiento y pueda ser curable,, sin embargo en la actualidad se asume que la única forma efectiva de tratar esta parafilia es a través de la terapia psicológica.

En las terapias se busca atender a las secuencias conductuales y cognitivas del individuo, tratando de potenciar otro tipo de excitación sexual y tratando de eliminar los elementos eróticos de su parafilia.

Hay que mencionar que, a diferencia de otras parafilias que no implican un daño a terceros, la zoofilia sí merece y debe ser tratada, porque, en la práctica, implica la violación de un animal (puesto que no es capaz de dar consentimiento).

Así pues, la zoofilia es una parafilia poco o nada tolerada por nuestras sociedades (pese a que haya algunas excepciones) y, además, suele conducir a hacer daño a animales. Por lo tanto, lo mejor es someterse a un tratamiento para dejar de ser zoofílico.