Una particular cruzada anticorrupción

Una particular cruzada anticorrupción

A principios de esta semana la ciudadanía cordobesa, que estaba pendiente en un gran porcentaje de las incidencias del campeonato mundial de fútbol, se vio sorprendida por unos audios que empezaron a circular con una velocidad alarmante por todas las redes sociales causando conmoción, sobre todo en los círculos sociales de más alto turmequé en Montería, porque a ese estrato pertenecen sus protagonistas.

En ellos, el ganadero Jaime Maroso convoca a sus amigos y colegas empresarios a hacer un frente común para denunciar la creciente corrupción administrativa que se registra en el departamento de Córdoba y que según dice involucra a congresistas, dirigentes políticos y funcionarios públicos, que han optado por “lavar” las riquezas que obtienen ilegalmente, desangrando al erario público mediante el sencillo expediente de adquirir tierras, pero a nombre de terceras personas para pasar desapercibidos de las autoridades.

La gota que parece haber rebosado la copa del ganadero Maroso es que merced a ese procedimiento ilegal se le está haciendo una competencia desleal a quienes se dedican a las actividades agropecuarias y pagan religiosamente gravosos impuestos. Aunque los nombres que se denuncian no son desconocidos, porque se habla de los Ñoños, de los Besaile, los Tirado, los Tous y hasta del Alcalde Marcos Daniel Pineda, se mencionan también otros nombres de quienes serían intermediarios de estos para efectos de realizar las transacciones.

Al margen de los comentarios que han generado este llamado del señor Maroso para que se denuncie ante una agencia secreta que supuestamente se va a abrir en el gobierno del Presidente Iván Duque para esos efectos, y que sin duda han causado sorpresa, lo que se impone ahora es que los organismos de control asuman la responsabilidad de tomar estos audios como cabeza de las investigaciones que se han de iniciar para esclarecer estos hechos, muchos de los cuales parecen estar bien documentados e ilustrados.

No es posible que un episodio que ha causado tan alto impacto entre la sociedad cordobesa pueda pasar desapercibido para la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría, por cuanto sería como enviar un mensaje a esa misma sociedad de que la impunidad sí paga.

Sería una falta de acción imperdonable si tenemos en cuenta los grandes índices de pobreza y de miseria que reinan en nuestro departamento, que caracterizan la inequidad social que sufren, sobre todo los cordobeses que viven en nuestros campos, y que requieren de la pronta acción de los organismos de control para evitar que nuestro departamento se convierta en una entidad territorial fallida.

El balón está en su cancha señores de la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría, los cordobeses también clamamos que estos hechos se investiguen y se ponga definitivamente cortapisa a la maldita corrupción como decía el Veedor Carlos Valera.