Perro pedigüeño

Hay personas que les molesta que el animal de compañía ronde la mesa. Si no quieren que esto suceda, nadie debe darle un bocado distinto a su comida.

 

“Esta siempre debe estar en el mismo lugar. Lo único que se le da a parte son golosinas para ellos, generalmente para premiarle un buen comportamiento y reforzar esa idea”, agrega la experta. Y ojalá que se le dé en el mismo lugar donde normalmente come.

En esto hay que insistirles a los niños, quienes sin querer pueden alterar las normas.

 

Otro punto que hay que definir y tomar en serio es si el perro puede o no dormir en las camas o subirse a los sofás.
Según Alaguna, “una vez que lo permitas, el perro va a querer repetir. Él no entiende que un día tú quieres arruncharte con él y al otro no. Hay que ser consistentes en eso”. Por eso insiste en la repetición y constancia de las reglas.

 

 

Desde que el animal llega a la casa, hay que ubicarle su sitio para dormir y comer y no estar cambiándoselo.

 

“No se puede hacer eso de que pase el día durmiendo en el sofá y luego mandarlo a su cama. O una noche sí dormir con él y a la otra no. O cuando estoy triste y él me acompañe. Así no va a entender las normas”, insiste Alaguna.
Y aclara que eso se puede ver tierno y rico cuando son cachorros, pero no cuando son perros grandes de 30 kilos de peso.

 

Lo mismo sucede cuando se le enseña que cuando salen a pasear no puede salir corriendo sino ir tranquilo al rito de su tenedor, no al que él quiera.

 

Así se evitan problemas de convivencia.

 

Vía: El Tiempo

 

 

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