Electrosida la nueva enfermedad global parte 3

Electrosida la nueva enfermedad global parte 3

Por: Antonio María Cardona

La protección que tenemos contra este fenómeno contemporáneo es ninguna, ni la ciencia ni la propia tecnología han inventado una coraza o aparato que nos pueda librar de estas emisiones peligrosas, dice la revista Semana. Pero esto no debe llenarnos de pánico, ni acudir a la inservible resignación cristiana que nos impide actuar y tratar de resolver, o por lo menos mejorar las situaciones de conflicto.

Tampoco se debe asumir el alarmismo apocalíptico de que estamos condenados a la autodestrucción. Así como el hombre ha desarrollado tecnologías que hacen daño al Planeta Tierra y al propio hombre, con esa misma tecnología podríamos ayudar al planeta y mejorar las condiciones de salubridad de todos. Estos problemas globales no solo son responsabilidad de Estado sino también individual. Sí podemos tratar de mejorar nuestro entorno y salud individual, y lo único que podemos hacer para el mejoramiento de estas patologías, es lograr disminuir la exposición personal a las ondas de los campos electromagnéticos. Debido a esto la OMS recomienda las siguientes precauciones que pueden ayudar a mitigar la incidencia a la exposición electromagnética y sus nocivos rayos gamma:

1. Sacar todos los aparatos electrónicos del área de dormitorio, especialmente: computadores, televisores y celulares (si esto no es posible, no basta con apagarlos, deben desconectarse de toda fuente de corriente eléctrica). Hay que eliminar de nuestro comportamiento la tendencia human al facilismo, que es engorroso enchufar y desenchufar la tv todas las noches, sí es engorroso, pero la cosa es mental, así como enchufamos y desenchufamos el cargador del celular bien podemos hacerlo con la Tv y el computador cercano a nuestro descanso y sueño, basta un poco de disciplina y voluntad. Pero mejor es que estos aparatos estén en otro recinto que no sea el dormitorio.

2. Nunca dormir con el celular en la mesa de noche o debajo de la almohada, ni dejarlo conectado al cargador en las horas de sueño.

3. Usar lo más posible el aditivo “manos libres”, para hablar por celular. No llevarlo siempre en la mano ni en los bolsillos. El celular siempre en la mano afecta las articulaciones y venas de los miembros superiores. El celular en el bolsillo de la camisa o al interior de chaquetas o sacos hace que la zona torácica, el corazón y las vías respiratorias reciban la radiación más directamente. El celular en los bolsillos delanteros o traseros del pantalón, afectan directamente los músculos, venas arterias y huesos de los miembros inferiores, y en la mujer, la zona pélvica y en su interior los ovarios. Siempre muy lejos, super lejos de las mujeres embarazadas y lactantes; afecta directamente al feto o al niño de brazos.

4. Y para descargar la energía que acumulamos diariamente en nuestro cuerpo por contaminación electromagnética, se recomienda, estar o andar buen tiempo sobre la tierra con los pies descalzos, generando con nuestro cuerpo un polo a tierra natural, así la bondadosa Madre tierra nos librará de una buena parte de la carga electromagnética acumulada en todo el cuerpo.

Personalmente recomiendo dos técnicas naturales más, extraídas de mi experiencia de viajero por montañas y selvas tropicales de Córdoba, el Chocó y la Amazonía colombiana, la Sierra Nevada, la cordillera Central entre viejos y mayores, mestizos, negros, emberas, cunas-tules, Uitotos, kogis, paeces y otras etnias más.

5. Mejor descalzo pisando tierra, pero si no es posible, puede hacerlo calzado. Buscar un árbol de nuestro agrado y acercar las manos suavemente hasta rozar con la yema de los dedos su corteza vegetal, cerrar los ojos y concentrarse en dejarle allí nuestro electromagnetismo acumulado (al árbol no lo afecta). Lo que hacemos es formar un polo árbol-tierra, con la ventaja de que como el árbol tiene líquidos en sus tejidos, especialmente agua, es un excelente atractor electromagnético.

6. Igual puede uno disminuir la radiación en una fuente de agua viva: mar, río, arroyo, o manantial, haciendo un polo agua-tierra, ya que el agua es un excelente conductor de la electricidad y descontaminador natural radiactivo. En las plantas nucleares cuando algún trabajador es afectado por las radiaciones, la primera descontaminación es bañarlo con fuertes chorros de agua yodada. Es recomendable después de una larga jornada de exposición al electromagnetismo darse inmediatamente una buena ducha, y siempre que nos sea posible, zambullirnos en una fuente viva de agua o en la piscina.

Para sacar radiación corporal se hace Introduciendo pies y manos aguas arriba de los tobillos y de las muñecas. Si no es posible meterse al agua, puede hacerse solo con las manos incluso estando calzado desde tierra, bastan unos minutos de exposición al maravilloso líquido, pero concentrándose y siendo consciente de que va a dejar allí la energía electromagnética acumulada, no es solo meter las manos, así no funciona, parece que nuestra mente y nuestro cuerpo son más poderosos de lo que creemos. Si no creemos que esto sea posible, de que el agua, la tierra o el árbol nos pueden ayudar, es mejor no hacerlo, no servirá de nada. La no creencia cierra los circuitos humanos y no sale nada.

La creencia es fundamental, porque pone a funcionar el cuerpo y el cerebro de formas aún desconocidas para la ciencia que generan raras y elevadas energías y produce sustancias químicas insospechadas que pueden curar de inmediato una dolencia, por lo que los creyentes lo atribuyen a obra divina y lo consideran milagro, pero yo creo que es unas forma natural de defensa humana que debemos estimular, al parecer con solo nuestra conciencia y nuestra voluntad.

Aunque el hombre ha sobrevivido a las más grandes epidemias de la humanidad, esto no lo hace eterno como especie. Se ha sobrepuesto sobre la dificultad, y hoy las posibilidades de éxito son mayores con ayuda de la ciencia. Quizás el Síndrome electromagnético no acabe con la especie humana, muchos seguirán muriendo, de eso no hay duda, pero otros se harán resistentes, adaptándose lentamente a convivir con las radiaciones gammas, las generaciones futuras serán seres energéticos, se producirán mutaciones que los harán capaces de recibir más radiaciones que los actuales.

Lo que no podemos saber es si el hombre con su tecnología invasiva está escribiendo su propio epitafio y el del planeta, muchos así lo creen, solo la prudencia, la razón y el interés de lo colectivo sobre lo individual, nos hará alargar las posibilidades de permanecer otro rato más sobre la faz de la tierra.