Electrosida la nueva enfermedad global parte 1

Electrosida la nueva enfermedad global parte 1

Por: Antonio María Cardona*

Es una pandemia global, y casi todos estamos contaminados. La Organización Mundial de la Salud-OMS la llama EHS por su sigla (Síndrome de Hipersensibilidad Electromagnética), la gente la está llamando Electrosida por su semejanza con el SIDA que baja las defensas a estados críticos y el enfermo queda a merced de los virus y las bacterias patógenas, entonces muere de una pulmonía, de una infección renal, etc. pero nunca de SIDA, pero es el SIDA la causa inicial y mayor de estas muertes, en últimas, el paciente muere de SIDA. Igual es el EHS, nadie muere del Síndrome electromagnético, pero sí de cualquier otra enfermedad que se agrava con él; una infección de las vías respiratorias, paro cardíaco, derrame cerebral o en el peor de los casos, cáncer en cualquier parte del cuerpo, pero no de Electrosida. ¿Qué raro no?

Gran parte de la comunidad científica dice que esta enfermedad NO EXISTE, que no hay ninguna evidencia científica que lo demuestre, y que si tal fuera, se necesitarían muchos años de estudios y resultados concluyentes como para pensar en aceptarla como tal. Parece entonces, que solo el transcurrir de la historia definirá esta disputa entre los sabios galenos.

Sus causas: Desde mediados de los años 90 se disparó en el mundo la utilización diaria de aparatos electrónicos que están en permanente contacto con nuestro cuerpo. En Colombia los celulares y computadores se incrementaron desde 1994, y hoy hay más celulares que personas en el país, dado que un solo individuo puede poseer más de un celular. Según el pasado censo DANE somos unos 46 millones de habitantes en el país (más los venezolanos). En 2016 había 58.5 millones de celulares y 15.5 millones de internet fijos activos. Durante dos años, l986-l987 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un amplio estudio de los impactos de este proceso tecnológico en nuestra salud, debido a la exposición diaria de las ondas electromagnéticas que producen los wi-fi, los teléfonos fijos y fax, los celulares, computadores, impresoras, tabletas, radios, equipos de sonidos, cajas de músicas, electrodomésticos, torres eléctricas, autos y aviones electrónicos, gps, relojes inteligentes, y hasta el tendido eléctrico de las calles de alta tensión, etc. etc. Todos estos aparatos o artefactos electrónicos emiten ondas electromagnéticas que inciden continuamente en nuestros cuerpos, afectando órganos, huesos, piel, ojos, oídos, garganta y todo lo que somos. Este problema de salud pública, lo reseñó la revista Semana en su edición impresa del 23 al 30 de septiembre de 2018, las cuales sirven de motivación y fuente de la primera parte de este artículo. La OMS considera esta afectación una enfermedad; un síndrome, es decir, síntomas que se presentan juntos y son característicos de una dolencia o de un cuadro patológico determinado, cuyos señales más comunes y visibles son: dolores de cabeza, insomnio, fatiga crónica, mareos repentinos, cansancio en los ojos, enfermedades de la piel, alergias, enfermedades de las vías respiratorias, inducción o agravamiento del cáncer en diferentes órganos, cansancio general, ansiedad y estrés. Estas ondas, de las cuales es imposible líbranos porque hacen parte de casi todos los roles de la vida actual, son más dañinas en las horas nocturnas que en el día, dice Semana. Durante el día el cuerpo en su movilidad vital se defiende un poco de estas ondas, pero de noche, cuando el cuerpo está resentido y agotado por el trajín del día, sobre todo cuando descansamos, los escudos naturales de la vida bajan la guardia a cero para recargarse nuevamente de la energía que necesitamos para vivir, entonces es cuando las ondas electromagnéticas no encuentran ninguna resistencia corporal y se profundizan más en nuestra interioridad orgánica. Cuando estamos dormidos o descansando, estamos desprotegidos de todo.

El electromagnetismo es una emisión de rayos gamma, una forma de la radiación constituida por fotones, producida generalmente por elementos radiactivos por procesos subatómicos como la aniquilación de un par positrón-electrón. El electromagnetismo y sus rayos gamma también se generan en fenómenos celestes de gran violencia (explosiones nucleares), por la alta energía que contienen. Debido a esas altas energías, los rayos gamma constituyen un tipo de radiación ionizante capaz de penetrar en la materia más profundamente que la radiación alfa y la beta. Pueden causar grave daño al núcleo de las células, por lo cual se usan para esterilizar equipos médicos y alimentos.

La energía del electromagnetismo se mide en megaelectronvoltios (MeV). Un MeV corresponde a fotones gamma de longitudes de onda inferiores a 10-11 m o a frecuencias superiores a 1019 Hercio o Hertz-Hz, es decir, la cantidad de veces que se repite una onda electromagnética por segundo. Las ondas electromagnéticas son luces invisibles con elevado nivel de energía que pueden dañar tejidos y son las más peligrosas radiaciones para los seres humanos. En resumen, estamos siendo diariamente bombardeados por energía atómica de baja intensidad y alta frecuencia, y que es acumulativa en el organismo humano, y a largo plazo se vuelve altamente nociva para la salud por su capacidad de penetración profunda y de romper los núcleos de las células, es por esto que nos enferma y mata. (Fuente pdf: Astronomía de altas energías: rayos x, rayos gamma y rayos cósmicos. Universidad de Granada. España. 2016)
“Con un millón o más de veces la energía de los fotones de la luz visible, los rayos gamma son la forma de radiación electromagnética más energética… Una de las principales dificultades para la detección de radiación gamma se debe a su capacidad de interacción con los gases y con la materia en general: los fotones son absorbidos por su contenido energético, y como en toda reacción natural debe conservarse la energía. Como resultado de la absorción de fotones gamma se da la creación o materialización de un par formado por una partícula y su correspondiente antipartícula, siendo el canal más probable el de los pares electrón-positrón. Estas partículas heredan la energía del fotón gamma y por tanto se mueven a una velocidad muy alta, tanto que emiten nuevos fotones gamma de energía ligeramente menor a la del gamma original, esto se repite y en un efecto de cascada o lluvia se pueden dar muchas generaciones de este tipo. Las partículas que forman las cascadas se pueden medir con distintos tipos de detectores de partículas, generalmente basados en la ionización de la materia…” (Adaptado de: Rayos gamma y rayos cósmicos: los mensajeros de un Universo violento. Dra. Mariana Orellana. Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR). 2017.

Traigo esto a colación para que se den cuenta que es un fenómeno complejo, nuevo para la ciencia y aún no se ha dicho la última palabra, pero nos está afectando fuertemente. La mayoría de los científicos consideran que esto solo se da en los fenómenos celestes, otros piensan que se pueda dar donde esté el electromagnetismo. No se alarme, pero esto amigo lector es lo que diariamente le está sucediendo a las células de su cuerpo cuando se sienta frente al ordenador, duerme con el televisor en su cuarto o su celular bajo la almohada, o lo mantiene en el bolsillo o en la mano por mucho tiempo, usted ni se percata ni le interesa, pero a su cuerpo sí, y toda acumulación que sobrepase los límites de tolerancia del cuerpo humano tarde o temprano se convierte en una dolencia, una enfermedad créalo usted o no.