Solitario proyecto separatista

Solitario proyecto separatista

Por: Nelson Castillo

Colombia es un país inabarcable que debería ser balcanizado, esto es, dividido en pequeños países a fin de alcanzar una mayor integridad cultural y un mejor desarrollo sostenible. En este extenso territorio multicultural y multiétnico caben al menos cuatro países de regular extensión, cada uno con características específicas y densidades propias. Uno de ellos abarcaría los siete departamentos de la Costa Norte de Colombia, bañado por el océano Atlántico, y se llamaría País del Caribe, con capital Barranquilla.

Soñar no cuesta nada. Se sabe que no hay esfuerzos políticos más arduos y a veces infructuosos que los proyectos separatistas a lo largo de la historia. La independencia de Panamá de Colombia y su constitución como nuevo país no fue tarea fácil, cobró vidas humanas después de cruentas guerras intestinas. Ahí tenemos a los catalanes como muestra fehaciente ante nuestros ojos de hoy, doblegados en sus recurrentes intentos separatistas cuyos resultados finales no han sido otros que la frustración y la victoria aplastante de España como nación. 

Sin embargo, la infructuosidad del proyecto separatista de los catalanes  no es óbice para que los colombianos podamos plantear la balcanización de un país tan desintegrado como el nuestro, donde una región no tiene nada que ver con la otra, donde incluso los costeños del Caribe colombiano sienten que su capital podría ser, dado el caso, La Habana, y no Bogotá, una ciudad distante cuyos habitantes relamidos y taciturnos nos miran con ostensible desconfianza por encima de nuestra aura de franqueza. Bogotá es una ciudad, entre paréntesis, en la que el metro subterráneo no se ha construido, no porque sea costoso y demore mucho tiempo su construcción, sino porque se le ha querido negar los méritos histórico a un ex alcalde. Una ciudad que sigue siendo la misma lúgubre de lluvia pertinaz que impresionó a García Márquez en el año de 1943, aquella misma de la patria boba cuyos dirigentes criollos se dedicaron a pelear por el poder mientras los españoles, con Juan Sámano y Pablo Morillo a la cabeza, se metían de nuevo a reconquistar los territorios de la Nueva Granada.     

La sola anunciación de un proyecto separatista en Colombia sería escandalosa, y hasta peligrosa, mirada con aprensión. Pero, en honor a la verdad, no existiría un mecanismo más eficaz de desarrollo para los habitantes de este país signado por la violencia que una balcanización, pues no se puede desarrollar a cabalidad un grupo de regiones tan distintas y distantes separadas por obstáculos insalvables, como lo étnico y lo cultural. Sobre todo, tan diferentes en el tipo de humor que nos caracterizan. El humor constituye en realidad el lazo más fuerte en la cohesión de una sociedad. Si no somos capaces de reírnos de las mismas cosas, con el mismo lenguaje, estamos irremediablemente separados, solos.