Sísmica política vs. liderazgo y unidad

Sísmica política vs. liderazgo y unidad

Por: Jhon Jairo Armesto Tren

El Partido de Gobierno tiene muchas coexistencias raras, conceptuales e ideológicas, pero también administrativas. Los casos de crisis partidaria en Valle del Cauca y Risaralda contrastan con el ejercicio institucional y académico en Córdoba.

Un paréntesis: En estos últimos días, sobre todo previos a esta Semana Mayor llena de tragedias como el incendio de la catedral de Notre Dame de París, como de la blasfemia colectiva y declaración de guerra que consolida el principio del fin de la Nación católica colombiana y una guerra mercantilista entre el indiferentismo religioso y anticristianismo militante, contra algo no menos peor que es la versión del remedo de protestantismo fundamentalista, con pretensiones políticas, represor de las libertades y degradante de la mujer. Entre esos dos males, el diablo no va a escoger, y tendremos templos satánicos, como barberías y supermercados de bajo costo en cualquier esquina en menos de dos décadas. ¿Exagero? Miren la situación de Estados Unidos en las escuelas actualmente, vean Netflix y las series lo que promueven y vaticinan para la humanidad en corto tiempo.

El tema: La política del Nuevo Gobierno y el Partido de Gobierno no deja muchos aciertos ni obras satisfactorias, salvo a sus seguidores ocasionales, esperanzados o establecidos en hacer parte laboral o aspiracional para las elecciones de octubre de las huestes color naranja. No obstante, en dicha agrupación, hay personas con ética, aplomo, sentido común y que en lo ejecutivo y operativo saben que deben estar “en la jugada”, “con el foco puesto” en el servicio público real, no retórico ni discursivo. Tal es el caso que he resaltado en columnas anteriores, como el de la senadora departamental Ruby Chagui, que ha realizado numerosas gestiones en beneficio de la región, que consolida su desarrollo como unión estratégica en la RAPE con Antioquia y como parte de la Región Caribe –aunque más allá de un sueño utópico del gobernador de Atlántico Verano de la Rosa, no se ha visto nada-.

Córdoba, a pesar de haber sufrido el flagelo de la violencia del conflicto armado en los últimos treinta años de una forma muy fuerte por parte de las guerrillas marxistas, el paramilitarismo más cruel, la corrupción local y negligencia del Estado, va en camino a una prosperidad sin precedentes.
El escenario en Valle del Cauca donde la democracia interna no existe y desde los congresistas locales no se apoya como candidata única a una valiente diputada y profesional como Juanita Cataño, la jefa natural de la oposición en la Asamblea Departamental; y ahora en Risaralda conflictos entre los políticos locales de Caldas y el grupo de la senadora y exministra sucreña María del Rosario Guerra. Malos vientos de naufragio electoral y tal vez de las bases sociales.

Los costeños sabaneros, al parecer, tendrán ahora más autoridad moral de enseñar el valor de la Unidad y la Democracia al país.

Editor general de la revista digital Dinero y Poder, columnista y escritor independiente