Siguiendo al campeón – 4a Parte

Siguiendo al campeón – 4a Parte

“Siguiendo al campeón” es una SERIE de Crónicas durante el ejercicio profesional del periodista monteriano Álvaro Díaz Arrieta en su periplo en torno de Miguel Lora Escudero. Las incidencias, anécdotas, regocijos, abatimientos y grandes satisfacciones alrededor de la figura que se convertiría, años más adelante, en el gran Campeón de peso Gallo que el mundo recuerda.

Happy Lora definitivamente no tenía rivales en Colombia. Antes de su viaje a Miami en busca del título gallo derrotó al dominicano Julio Soto Solano y a “Huracán” Palacios; la carpeta de rivales nacionales se había agotado y Lora Escudero necesitaba salir del país. En la búsqueda del tan anhelado título aparece “Cherry” Gómez con la empresa cartagenera “GALAXIA PROMOCIÓN” y negocia con el doctor Iguarán el paso a esa cuerda del púgil monteriano, montando la pelea de despedida del país de Happy frente al “Martillo” Roldán (panameño) en Cartagena. Pero solo fue pisar territorio estadounidense para que Cherry negociara, con el cubano Tuto Zabala, los derechos de Lora quien de inmediato programa algunos combates de administración antes de la pelea por el título frente a Daniel Zaragoza.

Cuando llega a Colombia la buena nueva con fecha incluida (9 de agosto), el revuelo es total ante las grandes posibilidades del diminuto y carismático peso gallo cordobés de alzarse con la victoria. Nunca, después de “Pambelé”, un boxeador colombiano había movido tanta prensa al exterior y sobre todo de Montería, ya que la supremacía en este deporte siempre la ostentaron los boxeadores del corralito de piedra.

Para los periodistas y narradores de boxeo de Montería fue una verdadera hazaña viajar a Miami a cubrir la pelea entre Zaragoza y Lora por el título. Los costos del viaje, los viáticos en dólares y el pago del espacio a las emisoras eran muy altos, sobre todo para las independientes como “Ondas de Urrá” que, junto a la “Voz del Sinú” de Todelar fueron las únicas que transmitieron directamente este acontecimiento para Córdoba y Colombia. Y fue el gran periodista cartagenero Robinson Suarez quien asumió el reto de transmitir por Ondas de Urrá consiguiendo en el comercio de ese entonces, un comercio de cebolla y aguardiente, los patrocinadores. Cuando digo de cebolla me refieriero a los graneros de los Salcedo Peralta cuyo texto decía: “Estamos desde el tamiami park de Miami a nombre de Arcelio Salcedo Peralta el tigre de la 36; víveres, abarrotes y salsamentaría”. Caballero, el cliente que no vendía con esta publicidad no vendía; o como este otro “Almacén continental el de la pinta legal el que pinta la pinta, de Miquelón lora el dueño del vacilón”; o este “De qué te quejas si tú no pagas, paga a las empresas públicas de Montería el servicio de agua, evítate cortes”. Lo paradójico de esta cuña es que en ese entonces no había cultura de pago y todos los locutores y periodistas teníamos el agua cortada entre ellos campo Elías Terán que era sindicalista del hospital San Jerónimo.

Yo no tenía problemas en cuanto a la financiación de la transmisión, porque la cadena Todelar corrió con todos los gastos incluyendo viáticos, solo nos faltaba la plata de bolsillo, unos trescientos dólares para traer algo a los “pelaos” y movilizarnos. Recuerdo que el periodista Roberto Castilla Arroyo me regaló cincuenta mil pesos, que era plata ese entonces. Roberto me dio un cheque que cambié en la caja de cambios de don Clovis Puche, creo que salió bueno porque Clovis nunca me llamo ni me puso la perseguidora como al “Pluti” Villadiego.

Lista la plata y las cuñas el seis de agosto a las once de la noche tomamos un Unitransco. “Eu” Pineda, Robinson Suárez y Álvaro Díaz directo a Barranquilla ya que el vuelo de Avianca salía del aeropuerto Ernesto Cortizos a las ocho y treinta de la mañana directo a Miami. Llegamos a las cinco de la mañana y Eugenio Pineda nos invitó a un hotel para arreglarnos y ponernos la “pinta” internacional para este viaje. Ya en el aeropuerto nos encontramos con personajes de Montería que iban a ver la pelea entre ellos: don William Salleg Sofán, Miguelito Garcés, Enrique Vega y el doctor Ramón Jaller. Me sorprendió la amabilidad de don William Salleg Sofán pues en Montería, por su posición social y opulencia económica, era difícil compartir con él. Viajaron también con nosotros los pesos pesados de la narración y el periodismo deportivo de la costa y Colombia, Napoleón Perea Castro, Luis Alberto Pallares Villa, Eugenio Baena Calvo, Edgar Perea Arias, Edgar Perea Agudelo, Melanio Porto Ariza, Fabio Poveda Márquez. El promotor Julio Guerreo Caraballo se unió a nosotros, por cierto para este viaje lucía un traje entero a rayas un poco desteñido y un sombrero barbisio en el mismo estado; tan pronto Julio pisó Miami compró uno nuevo con los primeros dólares que recibió, de los derechos de transmisión de radio que Tuto Zabala le regaló para nuevamente levantar al gran promotor de las cenizas económicas.

Ya en el vuelo le pregunté a Robinson: -¿Compadre usted cuántos dólares trae? Y me respondió: -Compa solo logré conseguir ciento cincuenta ya en el filo de la navaja con el doctor Jorge Manzur, sino me vengo Pelayo chacón.

Por las cosas que se decían de los gringos que le colocaban coca en los equipajes, yo llevé un bolso de mano para no tener complicaciones. Dentro de este bolso guardé ropa para cinco días, además llevaba el sombrero “vueltiao” que luciría Happy en su pelea, una pancarta con su figura en posición de guardia y una carta enviada por el periodista Roger Olascoaga, donde le decía que se cuidara y que cuando llegara con el título lo recibiría con un sancocho de pescado con buena yuca y suero atolla buey y luego con un fandango en su casa con el porro María Varilla entonado por la banda de Manguelito, la que toca bonito.