Según el Ejército campesinos desplazados pueden retornar pero estos aseguran que no tienen garantías

Según el Ejército campesinos desplazados pueden retornar pero estos aseguran que no tienen garantías

Pese a que en los últimos días Juan Carlos Ramírez Trujillo, comandante de la Séptima División del Ejército, indicó que ya era posible el retorno seguro de las más de 5.000 familias desplazadas en el sur de Córdoba, a sus lugares de origen, los campesinos insisten en que no hay garantías y que aún hay grupos armados golpeando la zona.

José David Ortega, vocero de la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba, indicó que aún prima en la zona la presencia no silente de grupos al margen de la ley como el Clan del Golfo, Los Caparrapos, y disidencias de la Farc, cuyos integrantes habrían golpeado a dos labriegos en la vereda Santa Rosa y fueron advertidos de que les era permitida su presencia en el lugar, razón por la que consideran que la seguridad no ha sido restituida y que las autoridades aún no tiene control de la situación.

Sin embargo, el comandante Trujillo afirmó que “la población civil ya puede empezar a regresar y estamos dispuestos a que en el momento en que ellos tomen la decisión con sus autoridades municipales de hacer el acompañamiento, ahí vamos a estar presente” y agregó que el objetivo de los castrenses es “neutralizar la intención de los bandidos del Clan del Golfo y la intención de los bandidos de la estructura residual 18, que busca es intimidar a la población civil y hacer de que estas rutas del narcotráfico se mantengan bajo el poder de ellos”.

Este de recordar que este desplazamiento masivo que inició desde finales de marzo, fue considerado por la ONU como uno de los más numerosos en Colombia desde el año 2011. Entre las víctimas se encuentran niños en edad escolar, mujeres en estado de gestación, personas en edad avanzada y ciudadanos con complicaciones de salud.

Desde el primer momento, las víctimas quedaron refugiados en pequeños albergues, uno de ellos -el de mayor alcance- en el corregimiento Juan José del municipio Puerto Libertador, y otro en un espacio dispuesto por la diócesis de Montelíbano, a donde llegaron ayudas tanto de entes gubernamentales como de ONG’s.

Los referidos grupos armados obligaron a los residentes de zonas rurales del sur de Córdoba, a abandonar sus viviendas bajo amenazas de muerte, y además sembraron y al parecer siguen sembrando terror a través de la instalación de minas antipersona en las veredas más azotadas, entre ellas Río Sucio, Santa Bárbara, Soledad, Rogero y La Flecha que pertenece a Antioquia.