¿UN PUEBLO SIN IDENTIDAD?

¿UN PUEBLO SIN IDENTIDAD?

Por: Jorge Emilio Arroyo

La identidad de un pueblo es la esencia de su gente y su apodo ante el mundo que causa la curiosidad de llegar a él y conocerlo, es el movimiento económico que empuñan sus lugareños para salir adelante e identificarse ante los demás, esa idiosincrasia que hace explotar el corazón de amor por nuestras raíces que nos eriza la piel de lo orgulloso que nos sentimos de expresar de dónde venimos, quienes somos y qué hacemos.

Ese sentimiento es el corazón de una raza, es el agua que da vida, es el norte de una tribu, un pueblo sin identidad es como un árbol sin frutos y eso lo ha entendido muy bien el municipio de Chinú, Córdoba, que sabe explotar su idiosincrasia caracterizándose ante los demás como la tierra del calzado, igual que Sampués la tierra de muebles y artesanías, Cereté la tierra del oro blanco y el maíz identidad que les ha traído desarrollo, y San Andrés de Sotavento ¿qué? ¿La tierra del sombrero vueltiao? Decir que San Andrés es la tierra del sombrero es una mentira ese apodo ya se lo ganó Tuchín, sus frutos los recoge su gente, éste pequeño pueblo se ha empoderado en la realización de su feria, por las venas de su gente corre la caña flecha es su eje económico y lo está dando a conocer ante el mundo

En mis anteriores columnas he venido hablando sobre nuestro presente como pueblo, de lo paralizado que estamos ante el crecimiento y progreso de nuestros vecinos, hoy quiero pedirles que recuerden ¿quiénes somos? Porque parece que lo olvidamos, tanto así que dejamos ir nuestra identidad que se la llevó Tuchín. ¿Dónde queda el amor propio por nuestro pueblo? ¿Por nuestras raíces?
Reflexionemos sobre nuestro norte ¿hacia dónde queremos ir? ¿A la pérdida de nuestra identidad como pueblo Zenú?, recordemos ese pueblo noble, trabajador, sincero, emprendedor solidario, pujante, honesto, carismático, valioso, amigable, valiente y próspero que un día fuimos.

El sombrero, la babilla y la vija… así inicia nuestro himno, sombrero que ya no nos pertenece, babilla que es ilegal comercializar y la vija que no se cultiva. Sin darnos cuenta nos hemos quedado sin identidad y ya sabemos que un pueblo sin identidad es un árbol sin frutos y si un árbol no da frutos no hay alimentos y si no hay alimentos hay hambre y si hay hambre hay oportunistas que se aprovechan del pueblo y eso precisamente es lo que está pasando en mi amado San Andrés.
No nacimos como pueblo para esto, este hermoso San Andrés está para grandes cosas y se llegó la hora de tomar las riendas y volver a izar la grandeza que está en el corazón de nuestra gente, en nuestro ADN hay valentía, despertemos esos genes luchadores y demos la batalla por erradicar el difícil presente que vivimos, es una tarea de todos por la defensa de la gloria inmarcesible que somos como pueblo ¡carajo!