Que pase el Rey…

Que pase el Rey…

Desde mi rincón- Uriarte de Tenerife

Que pase el rey que quiera pasar, el hijo del conde se queda atrás.

Juego infantil de antaño, lleno de recuerdos memorables , propios de una niñez, de inocencia, llena de amor y respeto que encarne la identidad de las gentes del Caribe y del Sinú.

En uno de esos recorridos que hacemos por las zonas deprimidas y vulnerables de la ciudad, donde se palpa la pobreza extrema, contemplamos un grupo de niños y niñas danzando al compás de juegos infantiles, demostrando así que tenemos material humano para conformar un nuevo tejido social para erradicar la violencia callejera. Esa es la expresión de otra Montería, la ciudad que debe buscar su propia cultura, alejada de vanidad y oropeles.

Profundizar más en estas costumbres debe ser el deber de una administración local con un verdadero sentido social. La cultura del espíritu y no la del cemento. De qué vale una ilusión de una ciudad verde, los parques, vías pavimentadas, si lo que le vendemos a la niñez, y a la juventud es postración, desesperanza y más pobreza. Esa visión aristócrata de gobernar, dejando a la vera al hombre es propia de gobernantes pequeños, insulsos y sin condición humana. Nuestros niños y niñas de los barrios marginados y no marginados necesitan el amparo del estado en forma práctica para elevar su dignidad y su autoestima, entregándoles un buen servicio de salud, de educación y superación espiritual; para eso es necesario estructurar políticas públicas integrales de alto espectro. Ese es el verdadero gobierno con sentido social que transforma a una ciudad, que la convierte en un verdadero vividero amable y sostenible. De allí que la autoridad debe y tiene que ser humilde de temperamento para saber que los dineros públicos, que son sagrados, deben invertirse en la gente. Eso es autoridad, pero la prepotencia del reyezuelo, del autócrata, el simplismo el del enjuague no construye ciudad, por lo contrario hace trizas el tejido social, y el ciudadano del común termina despreciando a ese gobernante egoísta, que sólo vela por sus intereses propios y familiares.

Hoy vemos cómo esos juegos infantiles se han ido perdiendo por falta de interés del gobernante que tiene a las calles como el tesoro de Alí Baba y a las gentes de la pobrecía como el filón del 3’%. Así una ciudad amable no se levanta. Que pase el Rey y lo súbditos se quedan atrás. Que se juegue el “picao zaino” dirá el “amable” Marcos Daniel.

Ñapa 1: El regalo de San Nicolás a Marcos Daniel: Acciones al portador de la sociedad de Economía mixta creada por el mismo Marcos para explotar las calles de la ciudad por un término no inferior a los 10 años.

Ñapa 2: El tío Sam devolverá la visa a M.D.P.G por tener mas de cien millones de capital. Hace 10 años su capital era de dos millones de pesos representados en un Subaru viejo que vendió por chatarra.