NOCHES OSCURAS

NOCHES OSCURAS

Por: Andrés Calle

Parece mentira, somos un ciclo de violencia y terror que no podemos superar. Las calles ya están desoladas, cual domingo por la mañana. No es una de las plagas de Egipto como lo menciona la biblia, aquella noche quien no pintara el marco de la puerta con sangre de cordero, la muerte entraría a su hogar. En tiempos modernos, son los grupos armados ilegales los que encierran a las familias a tempranas horas y hacen que la cotidianidad de un pueblo cambie.

El siglo XX para Colombia empezó con olas de violencia. Las guerrillas imponían un para-estado en muchos de los municipios, donde la ley y la justicia era administrada por comandantes, quienes tenían la autoridad casi divina para decidir quien moría o vivía, sencillamente por que el Estado nunca había aparecido. Pero aún así, la violencia no era sentida por muchos, el campesino era golpeado de forma fuerte, ese hombre o mujer que nació entre arboles, cantar de aves y quien decidió seguir cultivando la tierra sin ninguna ínfula de vivir entre lujos, fue desplazado, asesinado y desaparecido. La violencia estaba en el campo, en la disputa de grandes territorios.

La comodidad de la ciudad, donde se encuentra lo que tú desees, donde la vida es acelerada, donde el mundo solo está conformado por ti, donde algo nuevo iba a ocurrir y es que el conflicto llegó para quedarse en ella. Ese campesino sin voz, que sufrió y vivió noches oscuras, ahora que se encuentra en la ciudad, se da cuenta que hasta la violencia sufrió desplazamiento. Las bandas criminales, sanguijuelas que chupan el esfuerzo de gente trabajadora y honesta, ahora agregan un factor y es el miedo del juego de la vida.

Un municipio como Montelíbano, ubicado en el sur del departamento de Córdoba, hoy se reduce a la muerte y el miedo, porque olas de violencia azotan su territorio. A veces no se sabe si es una bendición o una maldición encontrarse en un espacio geográfico con tantas riquezas, porque ahí están ellos, esos que no saben lo que es despertar temprano para buscar el sustento diario de una familia, con la esperanza de poder llevar lo necesario a casa, pero que el día de mañana tendrán la tranquilidad para volver a caminar libres, mientras ellos solo recurren a métodos como la extorsión, la amenaza, el homicidio y entre otros para seguir alimentando un conflicto en donde solo ganan unos pocos y lloran muchos más.

Seguramente es una plaga, esa plaga que se tomó Egipto, pero que hoy invadió a Montelíbano, esa plaga que vive este país diariamente en muchos de sus municipios, que vuelve cotidiana la muerte violenta, y donde las emociones están acostumbradas a ver como asesinan a líderes, campesinos y toda clase de ciudadanos, al prender el televisor y ver las noticias tus emociones están tan dormidas que la corrupción se siente como un acto menor de daño para la sociedad.

Ya las noches no son iguales, el comercio cerrado por el miedo, es que no pueden trabajar para alguien que juega con sus vidas y simplemente se lleva lo trabajado sin laborar; ya salir después de 7 pm es encontrarse con calles desoladas, esperanzas perdidas, alientos fugitivos y soledades temerosas, es la representación del miedo y de la opresión. Y así pasa un día más en esta situación, con la espera de que el día de mañana ya pase esta noche oscura.