Opinión | Acoso laboral

Opinión | Acoso laboral

Por: Elianne Forero

 
Con la expedición de la ley 1010 de 2006, se reguló en Colombia el acoso laboral, norma promulgada como una medida de prevención y sanción para el hostigamiento laboral, rescatando en ella: el trabajo en condiciones dignas, la libertad, la intimidad, la honra, y la salud mental, como elemento fundamental para el desarrollo de las personas en el entorno de trabajo. Esta norma crea por primera vez un espacio destinado a la reflexión al interior de las empresas para conocer y afrontar una problemática que involucra a las personas que se relacionan en el entorno laboral, además de tener un impacto directo en el desarrollo organizacional, la competitividad y la productividad empresarial.

 

 

 
La norma sobre acoso laboral está diseñada para regular los actos negativos y hostiles propios de las relaciones laborales, excluyendo de ellas a los contratistas, sin embargo se sostiene que si el contrato de prestación de servicios está suplantando una relación de tipo laboral, en el entendido que se esté vulnerando el principio de primacía de la realidad sobre las formas, le será aplicable la ley de acoso.

 

 

 

El acoso laboral se presenta como: maltrato, que implica todos los actos de violencia física, psicológica, moral o sexual; persecución, que implica conductas de arbitrariedad que busquen la renuncia del trabajador, como el trabajo excesivo, la descalificación injustificada, desmotivación y el abuso del ius variandi; discriminación, que implica todo trato diferenciado por razón de sexo, orientación sexual, religión, edad, preferencia política, estrato o condición social entre otros; entorpecimiento, como el obstáculo a la realización de las labores, hacerla más gravosa y el ocultamiento de información; inequidad, como la asignación de funciones o labores a menosprecio del trabajador, subvaloración a sus capacidades, experiencia y condiciones; y la desprotección, como aquello que pone en riesgo la integridad y seguridad de las personas en el ámbito laboral.

 

 

 

Como consecuencia de los bienes jurídicos que protege la ley en pro de los trabajadores, el empleador debe poner en marcha en los reglamentos internos de trabajo instrumentos de prevención internos, confidenciales y con carácter conciliatorio, para superar todas las situaciones constitutivas de acoso laboral. De igual forma es necesario que al interior de las empresas se creen los comités de convivencia laboral, con la participación de representantes de los empleadores y trabajadores, como órgano receptor de las quejas o inquietudes que se susciten, dotando a estos órganos bipartitos de suficientes facultades para mediar la fase de conflicto y lograr acuerdos entre víctima y victimario que corrijan de forma real los vejámenes que los afectan.