Montería: capital de la Asamblea Nacional Constituyente de Colombia

Montería: capital de la Asamblea Nacional Constituyente de Colombia

Por: Jhon Armesto

El espíritu de la Asamblea Nacional Constituyente que promueve el sector institucional debe salir de las bases populares del país, dejar las reglas del juego claras en cuanto a su realización, permitir que participen las dos oposiciones: izquierda y derecha institucional; coherencia jurídica y que su inauguración se celebre fuera de Bogotá para alejar el centralismo excesivo y para realizar un acto simbólico de reparación a Córdoba, un maravilloso lugar afectado por la violencia que será el motor y cerebro de Colombia.
ALGUNAS TESIS

“La democracia es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas; De acuerdo con nuestra Constitución Política de 1991, Colombia es un Estado Social de Derecho, porque las políticas en este país deben fundamentarse en la protección de la dignidad humana y los derechos fundamentales”.

Adolfo José Pastrana Pastrana, columnista del Diario La Piragua: http://www.lapiragua.co/la-dedocracia-participativa/opinion/

“Los registros históricos en torno al nacimiento del populoso Barrio La Granja, señalan que durante los primeros meses de 1960 era creciente el apoyo de los sectores ciudadanos a las miles de familias destechadas que esperaban una rápida solución a sus necesidades”.

Pacho Mendoza, columnista del Diario La Piragua: http://www.lapiragua.co/amplio-apoyo-ciudadano-a-los-destechados/opinion/

La construcción de una propuesta de Asamblea Nacional Constituyente debe hacerse en una ciudad incluyente y valerosa como Montería. La evidencia de la vocación popular de organización y sentido comunitario propios de la Región Caribe son sustanciales en Córdoba desde muchísimo antes de su independencia del gran Bolívar.

Si nos ponemos aquí a hablar y a citar frases o debatir sobre las nueve cartas políticas de vida republicana de Colombia o sobre los conflictos previos que llevaron a ellas, sin duda serían ríos de tinta y páginas de periódicos impresos o mucho uso de las flechas y ruedas del mouse para leer en un país donde el promedio anual de lectura es menos de dos libros al año y donde los más incultos en letras son los estudiantes universitarios y profesionales en ejercicio.

El ya demasiado trillado caso Santrich, la renuncia del Fiscal General, el cambio de ministra de Justicia –y otras echadas que está haciendo el Alto Gobierno como la de la Alta Consejera para Equidad de Género y Mujer-, son la consecuencia, no la causa. La causa es un sistema judicial que desde su estructura actual tiene defectos y vicios internos, y todos los intentos de reforma en las constituciones de 1886 y 1991 de reforma a la justicia son simplemente saludos a la bandera u oportunismos personalistas como las de López Michelsen en 1977, Turbay Ayala en 1978 y de Santos en su segundo Gobierno de 2015.

La construcción de una propuesta de Asamblea Nacional Constituyente debe hacerse en una ciudad incluyente y valerosa como Montería.

La pedagogía y la lucha por el pueblo colombiano apenas comienzan aquí y ahora.