“Mi Pobreza me hizo Grande”: Miguel Borja

“Mi Pobreza me hizo Grande”: Miguel Borja

Por: Juan Peña

 

 
Miguel Borja (Tierralta, Córdoba, Colombia; 26 de enero de 1993) es un futbolista colombiano. Juega como delantero y su equipo actual es el Atlético Nacional de Medellín de la categoría Primera A de Colombia.

 

 
Este humilde joven de estatura consistente, viene de una familia muy pobre y bastante numerosa: 6 varones y una mujer. Sus padres: doña Nicolasa Hernández Esmit; su padre José María Borja Pérez, levantaron el hogar a punta de la venta de lotería y fritos, dentro de los cánones religiosos.

 

 
Cuenta Miguel todas las penurias y necesidades que tuvo que pasar él y su familia, quienes prácticamente vivían en la pobreza extrema: “En ocasiones, cuando llovía fuerte, caían muchas goteras, había que poner baldes hasta en las camas para que no se inundara la casa” Por otro lado, manifiesta que en muchas ocasiones el hambre los atropellaba, por ejemplo, si había para el desayuno no había para el almuerzo, y si había almuerzo, la cena se le enredaba.

 

 
Todo este laberinto de necesidades fue el motivo para que Miguel Borja, un día cualquiera, tomara una dirección y meta en su vida: se propuso superarse, pero antes de llegar a la meta que él anhelaba, pasó por pruebas que el Señor Jesucristo le ponía, como por ejemplo, más de una vez le tocó hacer mandados a los vecinos, limpiándole los patios llenos de monte con machete y pala para ganarse una platica para el colegio.

 

 
También se dió cuenta que sus padres trabajaban demasiado en una labor que no les producía recursos económicos para mantener a la familia. Al ver a su madre levantarse en la madrugada a moler el maíz para vender sus empanadas, y a su padre recorrer todo el pueblo de principio a fin desde temprano hasta por la noche para vender las loterías, pensó: “tengo que sobresalir en lo que me gusta, el fútbol” Desde ese momento de tristeza quedó obsesionado por este deporte.

 

 
La pobreza y la necesidad de trabajar para conseguir el sustento de su familia lo llevaron a estudiar en la jornada de la noche, con el fin de trabajar en una ferretería en el día llevando material en una carreta a las construcciones que se hacían en el pueblo. De esta manera, este prospecto del fútbol logró llegar a noveno de bachillerato.

 

 
Cuentan sus compañeros que a Miguel le decían “el zorrita” en honor a un ídolo del fútbol de Tierralta, el “Zorra Guerra”, quien era un espectáculo verlo jugar con la pelota, y que hizo parte del legendario equipo “Unión Escolar”, cuando se hacían los campeonatos en la región. De igual forma, a Miguel una de las cosas que más lo indignaba e incluso lo hacía llorar era cuando la selección Colombia perdía un partido.

 

 
Una de las cualidades de Miguel es que jugaba muy bien en el fútbol, todos los equipos querían tenerlo, y casi siempre en el equipo que estaba llegaba a la final de los campeonatos que se llevaban a cabo en el pueblo, a pesar de que a su padre no le gustaba mucho que su hijo anduviera detrás de un balón. Miguel comentó lo que le decía su padre: “Mi papá decía que parecíamos unos güevones corriendo detrás de un balón, y ahora que yo soy uno de esos güevones, él se cree técnico, pero lo entiendo, y sé que soy una felicidad para él. Le doy gracias a Dios, porque él está feliz”.

 

 
En sus primeros tiempos en el fútbol, estando muy jovencito, Miguel se encontró con el entrenador Lorenzo Manuel Ramírez, director de la Fundación deportiva “Pony”, quien lo inscribió en la liga de fútbol en las categorías inferiores. Posteriormente ingresó al equipo Envigado donde continuó su proceso, pero tiempo más tarde tuvo que regresar por problemas de patrocinio, y se mantuvo en Pony Gol, manifestó Manuel Ramírez.

 

 
Pasado un tiempo, Miguel Borja ingresó a la selección Córdoba donde se paseó por muchos departamentos mostrando su talento. Posteriormente el profesor Ramírez consiguió algunos recursos con patrocinadores para mostrarlo en equipos de Medellín. Llegaron donde el técnico Leonel Álvarez, pero finalmente no lo aceptaron; luego en el Atlético Nacional también le dijeron que su nómina estaba completa.

 

 
Sin embargo, una luz de esperanza se encendió cuando un amigo, Eugenio “Geño” Garcés, le dijo que él tenía familiares en Cali, y que así como el Pibe Valderrama y Fredy Rincón también Miguel Borja podría jugar y labrarse ahí su futuro como jugador de fútbol profesional.

 

 
En su primera etapa profesional Borja estuvo año y medio entre torneos de ascenso y copa Colombia donde jugó 61 partidos y marcó 7 goles. Por sus condiciones el técnico Piscis Restrepo lo convocó a la selección sub 20 para el suramericano de Argentina, luego estuvo en el mundial sub 20 en Turquía donde jugó dos partidos sin goles, posteriormente pasó a la Equidad donde solamente participó en dos encuentros anotando cuatro goles.

 

 
Estuvo en el Livorno de Italia donde duró un año y pasó sin pena ni gloria, de allí pasó al fútbol argentino, en el equipo de Bahía Blanca durante seis meses, esto fue para el año 2014, en el 2015 Santa fe lo contrató como refuerzo para la Copa Libertadores y la Suramericana y tuvo continuidad en la liga en la que marcó 10 goles, pero el técnico Gerardo Pelusso decidió no contar más con el jugador y nuevamente regresó a Cortuluá.

 

 

 

 

A su regreso, Miguel explotó como goleador: en 21 Partidos anotó 19 goles superando a Jackson Martínez que tenía 18 anotaciones. De esta manera logró que su equipo llegara a la semifinal en el 2009, y con este impresionante récord el Atlético Nacional puso sus ojos en Borja y lo contrató para la Copa Libertadores, y en su primer partido le marcó dos goles al Sao Paulo en el Morumbí y dejó a su equipo en la final.

 

 

 

 

 
Fuentes: Corralejas.com, el País ,As Colombia, El Tiempo.