La taekwondista Kimia Alizadeh, única medallista olímpica de Irán, anunció este sábado que había abandonado definitivamente su país, al no poder más con la «hipocresía» de un sistema que, según ella, utiliza a sus deportistas con fines políticos y solo les «humilla».

Alizadeh obtuvo una medalla de bronce de taekwondo en los Juegos Olímpicos de Río en 2016, recibiendo elogios de sus compatriotas, incluido el presidente del país, Hassan Rouhani, e incluso conservadores en la República Islámica.

De acuerdo con la estricta costumbre musulmana de Irán, Alizadeh, que entonces tenía 18 años, compitió usando un pañuelo en la cabeza sobre su uniforme de taekwondo y su equipo de protección.

«¿Empiezo con un hola, adiós o condolencias?», escribió la campeona en su cuenta de Instagram, en un momento en que el país se ve sacudido por la catástrofe aérea del Boeing 737 de Ukraine International Airlines -abatido el miércoles en Teherán por un misil- en el cual fallecieron 176 personas, la mayoría iraníes y canadienses.

«Formo parte de los millones de mujeres oprimidas en Irán con las que han jugado desde hace años», dijo.