Los policías franceses salen a la calle a protestar contra la violencia

Los policías franceses salen a la calle a protestar contra la violencia

Marchas en todo el país. Cientos de agentes llenaron la Plaza de la República, en París. En las últimas semanas, la policía reprimió una serie de marchas contra la reforma laboral.

 

El video en la pantalla gigante de la plaza de la República, el símbolo de la Resistencia al terrorismo en Francia, mostraba a los policías pos atentado de Charlie Hebdo. La gente los abrazaba, los aplaudía, les repetía una y otra vez “Merci”. Ese “espíritu Charlie” se esfumó en Francia, en estado de emergencia tras los ataques del ISIS de noviembre pasado. Al menos 1.500 policías y gendarmes se autoconvocaron en esa misma plaza, al mediodía del miércoles, para protestar contra el “odio a la cana”. Un sentimiento creciente pero minoritario, al compás de las violentas manifestaciones callejeras contra la ley laboral, el clima de tensión social que hoy se vive en Francia y la fuerte represión policial, donde un joven perdió un ojo y un estudiante fue fuertemente castigado cuando estaba indefenso. La protesta de los policías y gendarmes se extendió en otras 90 ciudades del país. Los “flics”(cana) era la manifestación que faltaba en esta “semana social”, con huelgas y bloqueos, donde buscan doblarle el brazo al gobierno socialista de François Hollande ante las reformas.

 

Cuando los policías estaban reunidos y apoyados solidariamente por la CGT, la UNDSA, la CFE-CGG (que organizan las manifestaciones que desbordan y ellos reprimen), una contra manifestación prohibida –bajo la consigna “Urgencia, nuestra policía asesina”– intentó avanzar sobre la Plaza de la República en París. Era la gendarmería la que controlaba el orden en este lugar simbólico tras los atentados, donde los turistas van a ver los homenajes a los que murieron en los ataques terroristas, base del movimiento “Nuit Debout”, que resiste la ley laboral pero quiere crear una “nueva sociedad”, y cabeza de playa de todas las manifestaciones obreras en París.

 

 

Unos 300 jóvenes, con cascos, máscaras antigás, algunos con palos de madera, botellas, piedras y bombas molotov, cantando consignas “anti flics”, como llaman a la policía en Francia, quiso forzar la entrada a la plaza. La marcha había sido prohibida. La policía anti disturbios CRS se acercó a frenarlos. Eran 300 manifestantes frente a 200 policías. No cedían. La policía utilizó gases lacrimógenos pimienta para dispersarlos y los bastones. Los manifestantes, piedras y botellazos.

 

Los jóvenes corrieron. Un grupo de 50 jóvenes encapuchados, con sus cabezas envueltas en echarpes y en donde solo se veían los ojos, se encontró con un patrullero de la policía, con los efectivos en su interior, en las cercanías del Quai Balmy, en el canal St Martin, a unos metros de la plaza. Una banda de jóvenes comenzó a atacar el vehículo antes de que los policías pudieran huir y otros filmaban la escena, mientras gritaban consignas contra los “flics”. Cuando los policías salieron, los jóvenes lanzaron una bomba molotov que calcinó el automóvil. El CRS, la policía antidisturbios, los expulsó nuevamente con gas lacrimógeno. Frente al auto carbonizado, los manifestantes colocaron un cartel: “Pollo asado, precio libre” y seguían filmando. Hasta que llegaron los bomberos. Uno de los policías fue trasladado al hospital. La otra era una mujer y sufrió contusiones. Los bomberos advertían a los curiosos que se alejaran del lugar porque había “municiones en el vehículo y pueden explotar”.

 

En la plaza, la policía recibía la solidaridad de los franceses, que habían llegado a agradecerles su protección. “Gracias a nuestros policías”, decía uno de los carteles, portado por una pareja jubilada. “Je suis Charlie. Policía. Hiperkarcher”, era el otro cartel, que recordaba el atentado en el supermercado judío, en enero del 2014. Pero también estaban los políticos de Los Republicanos, el partido de Nicolas Sarkozy, que recibió a los policías a la tarde. Más Marion le Pen y Gilbert Collard, los dos únicos diputados del Frente Nacional. Los dos se negaron a hablar con la prensa. “No vinimos aquí a hacer comunicación”, respondió el abogado y diputado Collard.

 

Los policías se encuentran bajo presión por el estado de emergencia en Francia. Al alerta terrorista se suma el movimiento Nuit Debout, que se ha instalado en la Plaza de la República cada noche, y los cuatro manifestaciones nacionales contra la ley El Kromri, que busca reformar el código laboral y flexibilizar el empleo en Francia, y han terminado violentamente, en escenas de guerrilla urbana. La fatiga, la irritación de las fuerzas de seguridad, el hartazgo es evidente.

 

Muchos de los policías se niegan a hablar. No es el caso de Sami, que nació en una “Cité” de los suburbios de París, es hijo de la inmigración argelina y conoce la mentalidad de los jóvenes a los que la policía reprime. “Nosotros somos como cualquiera de ustedes. Tenemos familias, hijos que no vemos, angustias”, contó. “Desde el estado de urgencia estamos cansados, tensos. Esa fatiga se siente y explica los excesos. Pero no se puede confundir: un solo policía le pegó a un estudiante en una movilización en París. Una agresión innecesaria, por la que está siendo juzgado. Pero no son todos los policías. A cualquiera de nosotros que pregunten, les dirá lo mismo. No pueden estigmatizarnos cuando los cuidamos todo el día”, concluyó.

 

Otros acusaban a los periodistas de “deformar lo que decimos”. Peor: “ustedes defienden a los “casseurs”(hooligans)” agregó otro.

 

“Stop al odio anti cana” repetía un policía en su discurso y los manifestantes lo aplaudían. El video pos atentados seguía rodando en la pantalla gigante. La autorización para la marcha era hasta las 2 de la tarde y la policía se dispersó, en perfecto orden, tras cantar La Marsellesa.

 

Más allá de la frustración policial, el 91% de los franceses conservan una buena opinión de sus policías. Solo el 18% tiene una mala opinión de ellos. Según un sondeo del diario Le Parisien, al 56% la policía le inspira “confianza”, al 20% “inquietud, al 14% “simpatía” y al 10% “hostilidad”. El 49% cree que el uso de la fuerza en las manifestaciones contra la ley laboral estuvo “bien adaptado”, el 27% lo cree” insuficiente” y el 23%, “excesivo”.

 

Desde el Consejo de Ministros, el socialista Hollande apoyó “muy claramente a la policía”, según su portavoz Stephane Le Foll. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, confirmó su “absoluta confianza” en las fuerzas del orden y llamó a la firmeza frente a los “casseurs”, que producen los destrozos en las marchas. Desde que empezaron las manifestaciones, la policía hizo 1300 interpelaciones, 800 detenciones y 51 presentaciones inmediatas a la policía, según el ministro del Interior.

 

El jefe de la policía Jean Marc Falcone explicó que este “odio anti flics” solo representa una franja del 10 por ciento de la población. “Pero son muy violentos”, dijo en la radio Europe 1. “Yo tengo 160 policías heridos en la hora en que estoy hablando, 110 antidisturbios y un oficial gravemente herido en el ojo, ayer en Lyon”, agregó.

 

Es la cuarta vez en 30 años que la policía manifiesta por algo que no sea un reclamo de salarios y dos de ellas fueron bajo el gobierno de François Hollande. En Nantes, Lille, Marsella, Perigueau, Lyon y otras 85 ciudades de Francia también se extendieron las marcha contra el “odio a la cana”.

 

 

Vía Clarín.com