“Las palabras se las lleva el viento”: Secretario de Salud Municipal

“Las palabras se las lleva el viento”: Secretario de Salud Municipal

Los habitantes que viven aledaños a la diagonal 16 en el barrio Boston, quienes sufren día a día con las cunetas rebosadas que están causando todo tipo de contaminación y brotes epidémicos en la población infantil y geriátrica, aseguran haber acudido por ayuda a los entes competentes pero infortunadamente no obtuvieron ninguna respuesta.

La Presidente de la Junta de Acción Comunal, Estela Brunal afirma que “el barrio está atravesando por una prioridad en estos momentos y es el rebosamiento de la cuneta en la transversal 16 desde hace varios días, y por eso me encargué de ir hasta el despacho del secretario de salud en busca de ayuda y la respuesta que obtuve fue que pasara una carta por escrito exponiendo la problemática porque las palabras se las lleva el viento. Queremos una solución lo más pronto posible porque ya se han evidenciado enfermedades en la piel de niños y adultos, un señor nos cobraba treinta mil pesos para destapar la cuneta pero fue imposible, el señor dijo que él no podía hacer ese trabajo” afirmó.

Alguno de los vecinos del sector aseguran que desde hace una semana no pueden sentarse en la terraza de sus casas porque el olor que emana de la cuneta es insoportable, además de que de su interior salen gusanos y emerge todo tipo de contaminación y la población más vulnerada es la infantil, puesto que dos niños fueron llevados de urgencia hasta el hospital más cercano, con un cuadro de fiebre alta.

En algunas casas del barrio que están cerca de la contaminación hay niños recién nacidos “definitivamente estamos viviendo en medio de una contaminación bastante grande, ya no queremos más niños ni ancianos enfermos, el problema es de prioridad y se necesita una solución lo más pronto posible” expresó la dirigente comunal.

La presidente de la Junta de Acción Comunal, se trasladó hasta la empresa Proactiva con la finalidad de encontrar alguna respuesta positiva, pero simplemente en la empresa le respondieron que eso no era competencia de ellos puesto que se encargaban de limpiar los canales recolectores de aguas residuales y no las cunetas.

“Como presidente toda la comunidad me está pidiendo que haga algo por el barrio, hay dos niños que amanecieron con fiebre, uno de dos años y uno de seis años lo que tenemos que hacer es mantener la puerta cerrada porque ya no se soporta el olor, de igual forma ninguno de nosotros quiere coger alguna enfermedad de esa pudrición” expresó Estela Brunal.

Por otro lado, en el barrio se está viviendo un foco de contaminación bastante grave, aparte de soportar el fétido olor de la cuneta rebosada, ahora también soportan las aguas estancadas en las cunetas ya que el sistema de evacuación estuvo mal diseñado y el agua no tiene para donde correr y todo el tiempo está en los canales, “yo opte por tapar la cuneta porque ya no aguantaba más ese olor, es bien sabido que esa agua se debe dejar correr pero es que el diseño de drenaje lo hicieron muy mal hecho y esa agua diariamente está en la zanja, es muy feo uno estar sentado en la terraza o en la sala comiendo y tener ese olor diariamente” así lo manifestó una habitante del sector.