“LÁGRIMAS DE UNA CAMPEONA”

Si hacemos memoria deportiva en Colombia los más grandes deportistas en todas sus categorías vienen de los estratos bajos, la gran mayoría. Sus almas y esfuerzos han sido arrastrados por la desidia gubernamental, el hambre y la desesperanza, pero cada uno de sus triunfos permiten dar a conocer el verdadero significado de lo que es la felicidad y sus derrotas los acercan a una leve emoción al fracaso.

Montería no es ajena a esta negligencia institucional por parte de los entes deportivos, es el caso de Dulce María, una niña de tan solo 8 añitos nacida en un barrio de interés social (Los Recuerdos), quien lleva 3 años trabajando y cosechando triunfos en el patinaje a pura sangre y sudor llenos de sacrificios, tristezas, berraquera y solamente con la esperanza casi que perdida por la falta de patrocinio, pero con el objetivo de ser una gran campeona.  

Esta es su historia:

Dulce María una niña de muy poco hablar y un tanto tímida para expresar sus emociones, cuenta su madre La señora Alba que su bebé empezó a patinar en su casa con unos patines que le compraron para navidad y, posteriormente, en la escuela donde estudia la profesora vio que Dulce María tenía la garra para este deporte y la incluyeron junto con 11 niñas para que aprendieran más sobre este deporte, de esta manera Dulce lleva tres años y a conseguido mas de treinta medallas, distinciones y trofeos en diferentes competencias a nivel local y nacional.

Su madre cuenta que ha sido un verdadero calvario llevar a su hija hasta donde ha llegado porque ellos son pobres y no cuentan con los recursos necesarios para que Dulce María pueda estar en un club o una escuela de patinaje que le brinde los recursos para que llegue más lejos.

“Lo poquito que se ha logrado es por el apoyo de la rectora del Megacolegio Los Araujos, no siempre uno como papá tiene los recursos para meterlos en una escuela de patinaje, también hay otro problema para que le den el apoyo, porque como ella no pertenece a la Liga y no tiene patines profesionales, las ayudas no le llegan”, manifestó la madre de Dulce María.

Todo esto se traduce a que existen preferencias para algunos deportistas o, en su defecto, el atleta pobre no pude estar beneficiándose de una liga a sabiendas que la entrada no es por el dinero que tengan algunos deportista si no por su rendimiento y capacidades como lo demuestra esta joven atleta, no puede ser posible que porque no tenga unos patines profesionales que el costo es de 1,5 millones se deseche y pierda las esperanzas de seguir adelante; es una vergüenza que debe darle a los entes deportivos que mantienen esa filosofía de la discriminación.

Quizás, la Liga no brinda el apoyo porque los padres de Dulce María son pobres, el padre trabaja de mototaxista y su madre es técnica de la primera infancia y para poder financiar las competencias de su hija recurren a otros padres de familia que también tienen a sus hijos en el patinaje y hacen tamales, rifas, venden empanadas y algunos basares para recoger para el transporte y el agua de los muchachos.

“ya nos cansamos de tocar las puertas y nada que nos responden y decidimos seguir con nuestras actividades de los bonos de apoyo, las rifitas y la venta de tamales para que nuestros hijos puedan cumplir sus sueños.” Aclaró doña Alba.

Es penoso y vergonzoso decir que finalmente todos estos deportistas sin recursos, en la pobreza extrema, logran triunfar con lágrimas de sangre, es cuando los mandatarios paracaidistas los esperan en el aeropuerto con el carro de bomberos y las llaves de la ciudad, sacando pecho y entre abrazos y besos de la calidad de judas manifiestan el orgullo de sus representantes deportivos.

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