La Lucha  no es de Clases,  La Lucha es por el Poder!

La Lucha no es de Clases, La Lucha es por el Poder!

Por: Adolfo Pastrana

La lucha de clases es un concepto o una teoría que explica la existencia de conflictos sociales como el resultado de un conflicto central o antagonismo inherente a toda sociedad políticamente organizada, entre los intereses de diferentes sectores o clases sociales. Para algunos historiadores este concepto es atribuido a la doctrina filosófica de Karl Marx, pero sin embargo los antecedentes del concepto aparecen desde el siglo XVI con el también filósofo y político italiano que dividió por decirlo así los bandos sociales y políticos en el pueblo gobernado y los gobernantes.

La lucha de clases se convirtió en un sofisma para los colombianos, desde los inicios de la revolución cubana, fue sinónimo de anarquía y de revolución asociado desde ese entonces con la palabra guerrillero o más bien comunista; en el país todo aquel que se le ha ocurrido o ha tenido las agallas de hablar de desigualdad social y lucha de clases, ha sido asesinado: si nos refugiamos en la historia encontramos a Jorge Eliécer Gaitán, que en uso de una fina retórica no se cansaba de repetir que “el pueblo siempre sería superior a sus dirigentes”. Cuántos líderes políticos y sindicalistas no han caído a manos de las balas asesinas desde ese tiempo hasta nuestros días, no nos alcanzaría el tiempo para relacionar los nombres de los abatidos en su afán de mostrar sus ideas diferentes hasta el punto que ese término de lucha de clases se está quedando sin soporte válido dentro de los conceptos modernos impuestos por la filosofía moderna.

En nuestros días impera el cinismo como filosofía, es la orden del día; ese término que proviene del latín cynismus y aunque tiene origen griego, el término permite hacer referencia a la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables. Eso es lo que hoy predomina; la lucha de clases cambió de escenario y fue derrotada por una clase de dirigentes construida en las últimas cuatro décadas en la base de llegar al poder y perpetuarse en él a costa de lo que sea, sin importar a quién o a quiénes dejan en el camino.

La lucha de clases hoy cambió de nombre y pasó a ser la lucha de poder, si no fuese así, no se hubiese conformado un Frente Nacional en el 2018 para evitar que el socialismo llegara al país, todos pensábamos que en verdad había una alianza de apoyo a las ideas y propuestas de Iván Duque, hoy esos que lo apoyaron, Gaviria, Vargas Lleras y todo el mundo político colombiano le están haciendo oposición, no porque ellos deseen construir país sino porque defienden sus propios intereses en un verdadero conflicto de intereses malsanos.

La lucha por el poder se detiene en el congreso colombiano y vemos como los Senadores y Representantes a la Cámara, luchan con sus llamadas bancadas para aprobar proyectos que los beneficien a ellos mismos; porque muy claro queda, y es que ellos solo legislan para beneficiar al delincuente político y así blindarse para una falta o delito futuro que cometan.

La lucha por el poder se detiene en Venezuela, y notamos cómo los presidentes más poderosos del mundo Donald Trump y Vladimir Putin, iniciaron una lucha de poder de una zona estratégica en materia política y económica, pues queda claro a los ojos de la humanidad, que a ellos no les importa para nada la suerte del pueblo venezolano, para ellos lo único importante es el petróleo, el coltán y el oro que se encuentra en el subsuelo de esta rica tierra.

La lucha por el poder se detiene en la agenda del presidente Duque que abandonó por unos días el control por los problemas del país, para terciar en una pelea ajena, pero no porque le interesara la situación económica y social de los venezolanos, la puja de nuestro presidente fué para instalar las empresas del grupo Aval en el vecino país y volver al intercambio económico que según Analdex para el año 2008 fue de alrededor de $9.000 millones de dólares al año.

Por esto nos atrevemos a afirmar que esa lucha incansable de clases y la implementación de la igualdad social, en un discurso sindicalizado y un tinte revolucionario por establecer una igualdad entre los habitantes de los diferentes países, fue derrotada por una fuerza muy poderosa con el único fín de luchar por perpetuarse en el poder y llenar de beneficios a unos cuantos, mientras ante los ojos de la humanidad, los ricos cada vez serán más ricos y los pobres cada día serán más pobres.