La cruz del sur

La cruz del sur

Por: Luis Fernando López Noriega

 

 

Este mal, este cáncer, no hace distinción alguna de clase, ni de ideologías, ni de raza, ni siquiera de sexo. Se presenta primero como un simple tumor que si no es erradicado de raíz empieza a crecer hasta que invade y sofoca a todos los órganos de nuestras sociedades. Se llama CORRUPCIÓN.

 

 
Poco importa que Fidel Castro haya muerto, porque el aparato estatal que lo sostenía y que aún continúa su marcha de violación de los derechos humanos a cambio de un poco más de privilegios para unos cuantos sigue intocable.
No es fundamental, esencial aquí, preguntarnos cómo en medio de tantas carencias el presidente Maduro se mantiene en el poder. La respuesta es fácil: CORRUPCIÓN.

 

 
Tampoco es importante, más allá o más acá de los estudios de los historiadores y politólogos, reflexionar si Uribe volverá a gobernar este país o la extrema derecha se montará en el poder para enderezar el camino de la mano de inquisidores y neoconservadores, porque realmente lo esencial está en cuestionarnos por qué si vimos la CORRUPCIÓN nacer, crecer, y reproducirse, no hicimos nada o cerramos los ojos.

 

 
Y es asimismo superficial, como también un hábito maniqueo, pensar que el Castrochavismo o la extrema izquierda pasará de la alcaldía de Bogotá a la Casa de Nariño. No, lo verdaderamente radical es saber detectar a tiempo las prácticas mañosas y el serrucho.

 

 
Así las cosas, no puedo desaprovechar esta ventana sin hablar de grandes obras de la literatura latinoamericana que apuntan sus evaluaciones hacia este tópico. Obras que narraron y describieron nuestro único mal, la cruz del sur, la CORRUPCIÓN. Estas obras son: El Señor Presidente del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, obra que no puede faltar como referente de la figura del dictador en nuestros países; El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez, a mí manera de ver la mejor novela del Nobel colombiano; y una pieza que no puede pasar desapercibida para quienes vivimos en esta región: Los Cortejos del Diablo de Germán Espinosa, una novela muy criticada en su tiempo y hasta censurada por la iglesia Católica en los años 80, tanto en España como en algunos países de Latinoamérica.

 

 

 

Germán Espinosa edifica aquí una obra maestra que pone el dedo en la llaga sobre la CORRUPCIÓN nacida y esparcida en y desde instituciones eclesiásticas de represión y tortura como la Inquisición en el Siglo XVII.
Es claro, para terminar, que si menciono estas obras que hablan sobre este mal, que con toda seguridad proviene de la esencia de los valores humanos, lo hago para recalcar que el inicio y el fin de este cáncer se encuentra en los sistemas educativos imperantes.