INVOLUCIÓN DE LA JUSTICIA

INVOLUCIÓN DE LA JUSTICIA

Según los sociólogos la involución consiste en el retroceso de un proceso que venía evolucionando conforme a los parámetros dados y a las circunstancias específicas. La involución constituye el Antónimo o contrario de la evolución. Es poco frecuente que en el campo social se produzca esta clase de fenómenos. Sin embargo ello ocurre cuando en el ámbito social, y dentro del contexto regional dado, diversas fuerzas sociales enfrentadas no logran ponerse de acuerdo para que los diversos procesos puedan fluir o desarrollarse “normalmente”. En Colombia, diríamos especulando un tanto que, estamos en presencia permanentemente de un retroceso en muchos de los ámbitos de nuestra sociedad y de las instituciones.

La Corte Constitucional fue producto de la nueva Carta Política de 1991; y se constituyó desde sus inicios en un Tribunal de cierre, imbuido de extraordinarios criterios garantistas, democráticos y humanistas. Como que era la perfecta guardiana de nuestra Constitución y la protectora de los derechos fundamentales de la nación colombiana. Así fueron las primeras épocas de este admirable Tribunal. Épocas gloriosas aquellas de los Carlos Gavirias, José Gregorio Hernández, Alejandro Martínez Caballero, Jaime Araujo Rentería e incluso del ex Defensor del Pueblo Jaime Córdoba Triviño; cuyos pronunciamientos afianzaron en el país, la noción de Estado Social de Derecho protector de los derechos humanos y garante de la Carta.

Veintisiete años después, la Corte Constitucional ha caído en un deplorable proceso de involución jurisprudencial, nunca pensado. El grupo de togados, privilegiados de la sociedad que devengan altísimos emolumentos del Estado colombiano, que, ahora conforman la Corte Constitucional, con honrosísimas excepciones se ha dedicado a regresar los pronunciamientos más importantes producidos en los últimos años, para favorecer mezquinos intereses económicos y políticos: la sentencia reciente que negó a las madres comunitarias los derechos que la misma Corte les había reconocido meses antes; el reciente pronunciamiento sobre las corridas de toros y, otros ominosos pronunciamientos que desdicen de su naturaleza garantista.

En vísperas de una reforma a la justicia, con varias ponencias de los diversos partidos; pero con la del Centro Democrático que tiene muchas simpatías, que consiste, entre otras propuestas, en fusionar las altas cortes en un solo Tribunal con Salas, como era antes de la Carta del 91; y, pareciera que la gente puede inclinarse por esta idea ante la inoperancia de la Constitucional y de los constantes choques de trenes entre las altas cortes.

Quienes se graduaron de abogados en la década de los setentas y comenzaron su ejercicio por esas calendas, conocieron una sola Corte con las diferentes salas. Incluso cuando la toma del palacio de justicia y su quema posterior en la retoma, había una sola Corte con Salas, y funcionó perfectamente. En muchos países funciona de esta manera; y, con la involución de la Corte Constitucional y de la misma Corte Suprema, amén del fallido Consejo de la Judicatura, pareciera correcta la propuesta de volver a fusionar las altas cortes.