Información para legos

Información para legos

Por: Nelson Castillo

Alguien no asume un cargo para el cual ha sido nombrado mientras no se posesione en el mismo. Hasta el punto de que las instituciones conceden un plazo determinado para que la persona nombrada acepte o no el cargo. Y la única manera de aceptarlo es posesionándose. Mientras no lo haga, no es funcionario de la institución.

Algo tan sencillo como esto tiene embrollado al presidente del Senado respecto de la no aprobación de las objeciones a la JEP. Me explico ante los legos: para la oposición, la mayoría calificada la constituye el número 47 porque equivale a la mitad más uno de las curules realmente existentes en el Senado más el número de senadores impedidos a votar las objeciones a instancias de la ley, frente a las cuales uno puede o no estar de acuerdo, mientras los que están a favor de las objeciones se empecinan en que la mitad más uno es 48.

Los primeros se basan en las curules reales, las que han sido ocupadas por los senadores posesionados. El presidente del Senado y la bancada que apoya las objeciones hechas por el presidente Duque a la JEP alegan que ese número no representa la mayoría puesto que se debe tomar como referente el número de curules nominales existentes, es decir, teniendo en cuenta aquellas curules que no han sido ocupadas por los senadores que, hasta el momento, por algún motivo, no han tomado posesión del cargo.

A mí se me hace que se trata de una lógica elemental: las curules de los senadores que no se han posesionado, como el caso de Iván Márquez, del partido Farc, no existen, no son reales.

Colombia es un país leguleyo. Eso significa que los abogados encuentran interpretaciones forzadas a las leyes para justificar sus tesis. En esas están las objeciones a la JEP, en espera de que los leguleyos más ilustres den la última palabra de absolución, como si las leyes no fueran otra cosa que la implementación de la razón.

La noche de la votación (yo me mantuve al pie del cañón hasta el final para que nadie después me echara el cuento), una senadora que anunció con antelación, ya fuera por convicción propia o en obediencia a la ley de bancada, votaría en contra de las objeciones, se salió del recinto del Senado en el momento decisivo de la votación para romper el quórum, propiciando con ello la confusión que se vive en este momento en el Senado.

Pero no fue la única, Se sabe que hubo otra que adoptó la misma actitud de escabullirse. La actitud de tales parlamentarias no está muy distante de las que asumieron Yidis Medina y Teodolindo Avendaño cuando cambiaron intempestivamente de parecer y votaron a favor del proyecto de ley que autorizaba la reelección de Uribe. Le toca a la justicia colombiana emprender las investigaciones de rigor para establecer si hubo o no mermelada en las decisiones de última hora que adoptaron las dos parlamentarias en el momento de la votación.