La pasión por coleccionar objetos es tan antigua como la existencia del hombre.

En las antiguas civilizaciones: Egipto, Grecia, Roma así como en la era medieval, los faraones, sacerdotes, emperadores, nobles y reyes, tras victorias bélicas se apoderaban de los objetos de los territorios conquistados con distintos fines como ofrendar a los dioses u ornamentar los templos o espacios públicos.

Aunque históricamente el coleccionismo se ha asociado a las clases sociales elitistas, hoy día el arte de agrupar objetos según tu formación, intereses y experiencias personales suma cada vez más adeptos, por ello, cada 7 de enero se celebra el Día del Coleccionista.

El gusto por lo antiguo, el deseo de revivir recuerdos de la infancia, el interés por poseer artículos curiosos y  únicos… permiten a cada coleccionista conformar una biografía, una historia personal a través de objetos que evocan sentimientos y mediante los cuáles mostramos parte de nuestra personalidad y preferencias.

Perfeccionistas, apasionados, ordenados y cuidadosos, a los coleccionistas nos encanta completar una colección pero nos satisface aún más poder mostrarla y disfrutarla.