HASTA EN LA ORNAMENTACIÓN DE LA CIUDAD

HASTA EN LA ORNAMENTACIÓN DE LA CIUDAD

NOS FALTA SENTIDO DE PERTENENCIA

APUNTES DE “PACHO” MENDOZA

Creemos que no resulta desafortunado decir que a los monterianos nos falta sentido de pertenencia, cuando son numerosos los casos en los cuales hay que aceptarlo. Tan es así, que en materia de ornamentación de la ciudad, hay algunos ejemplos con los cuales podemos demostrar que son casos a los cuales se puede acudir con la seguridad de que estaríamos en lo cierto. Veamos algunos casos concretos:

Hasta el momento, es justo reconocer que en las últimas tres administraciones de la ciudad y el municipio, se han adelantado obras en el área de la ornamentación que la ciudad necesitaba y la comunidad merecía, en compensación a los tributos o impuestos aportados que en buena parte han servido para el incremento y sostenimiento de la burocracia oficial, además de la ejecución de dichas obras, incluyendo las relacionadas con la ampliación y mejoramiento de las vías urbanas y de los servicios públicos, principalmente el de agua potable, que en alguna medida responden a las necesidades por el incremento poblacional.

Como monteriano, nos preocupa la pasividad de los miembros del Concejo municipal, que a pesar de la representación que tienen de la comunidad que los ha elegido en los últimos periodos, al aprobar las iniciativas que les presenta el ejecutivo municipal, reflejan una total indiferencia sobre lo que la comunidad espera, como puede observarse en lo que se dice a través de los medios de comunicación.

Hay otro aspecto que consideramos acorde a lo antes expresado, es el relacionado con la falta de sentido común que se ha podido observar en las ejecutorias de la Administración municipal de los últimos tres periodos, en materia de las obras de ornamentación que se han adelantado en la ciudad. Veamos:

  • Las principales Glorietas: Como tales, estas tienen una función técnica y de seguridad para el tráfico automotor y de los peatones. Por consiguiente, la única y mejor ornamentación que las mismas deben tener, seria en lo ornamental. Lo que se le ha adicionado, más bien puede calificarse como un adefesio y hasta peligroso, por cuanto la función técnica de esos sitios es la seguridad vial y la ornamentación. Nos referimos a la Glorieta de la Calle 29 con la Avenida Circunvalar o entrada a la ciudad viniendo del interior del país. Nos referimos a las vacas y toros metálicas que en nuestro concepto, nada tienen de simbología de los Monterianos.
  • La otra Glorieta, sobre la vía de la Avenida Circunvalar hacia la Terminal de Transporte, tampoco debería tener en su parte central, nada que distraiga a peatones y conductores de vehículos automotores por las mismas razones expresadas antes: Nada que distraiga a los peatones y conductores de vehículos automotores, cuando lo que debió tenerse en cuenta era una buena arborización.

Otro aspecto que nos llama la atención, es la necesidad de tenerse en cuenta la ornamentación arbórea y de jardines de la Avenida Primera que bordea la margen derecha de nuestro río Sinú. Esa bella arteria, en cuanto a la Arborización que la complementa como sitio recreacional y otro símbolo importante de la ciudad, necesita con urgencia de una reestructuración arbórea y de manera sencilla: Eliminar totalmente todos los árboles foráneos y perjudiciales para la salud y las placas o pisos de las zonas peatonales. Concretamente los árboles Oití, traídos de los Santanderes, Igual situación se registra con algunas de las Palmeras sembradas a lo largo y ancho de citada Avenida Primera de Montería. En su mayoría también foráneas, sin que se haya tenido en cuenta la Palma Nolí o coroza, para que podamos decir con gran orgullo, la Avenida de los Monterianos y Cordobeses.