Rodeado de su séquito, y tras una larga pero calmada agonía, el General Simón Bolívar falleció a la una de la tarde con tres minutos y cincuenta y cinco segundos del viernes 17 de diciembre de 1830, como registró para la inmortalidad su médico A.P. Révérend.

En mayo de 1830 Simón Bolívar sale de Bogotá hacia el norte, por el río Magdalena (un viaje narrado por Gabriel García Márquez en su novela El General en su laberinto). Su salud se había empeorado mucho.

Por primera vez era visitado por un médico francés, el Dr. Próspero Reverend, el día 9 de diciembre. Bolívar, con voz temblorosa, dictó su última proclama y su último testamento. El día 14 llegaron los lentos y terribles días de la agonía; El Libertador se va empeorando más y más, dice Reverend. El día 16 a la una de la tarde, empezó el delirio precursor de la agonía.

Cuando el médico francés cerró los ojos de El Libertador Simón Bolívar y le cubrió la cara con la sábana en aquella habitación donde se hallaban reunidos los últimos y fieles amigos del más grande de los hombres de América, solo se oyeron los callados sollozos de su fiel mayordomo José Palacios. Los demás temblaban de dolor reprimido, de los rudos militares, que para no llorar apretaban con todas sus fuerzas, las empuñaduras de sus sables.

El día 5 de febrero de 1831, cincuenta días después de la muerte de El Libertador, se sabe la noticia de su muerte en Caracas. Cuando la noticia de la muerte de Bolívar, se extendió a todo lo largo del continente.

Una sensación de relajamiento y de codicia se apoderó de los dirigentes de los pueblos americanos, que habían esperado con ansiedad el momento de heredar la autoridad política del gran hombre. Pero como dijo José Martí: “Lo que Bolívar no hizo está por hacerse en América todavía”.

Bolívar había concebido la revolución de la independencia. En dos grandes etapas: la de la liberación primero, y la de la unificación después. Después de la muerte de Bolívar, el general O´Leary viaja a Jamaica, donde se dedica a recopilar y ordenar a su archivo y comienza la redacción de sus memorias, hoy conocidas bajo el título de Memorias del General O´Leary. Este escrito ayuda a despejar dudas y ampliar los conocimientos sobre los últimos momentos de Bolívar, sus ideales y sus pensamientos políticos.

La última proclama, de Bolívar estuvo dirigida a los Colombianos:

Proclama original, del 10 de diciembre de 1830

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