Un día como hoy, pero hace 15 años, el mundo perdió la presencia física de quien colocaba el “Azúcar” a todas las celebraciones. En el momento que nadie se imaginaba y mucho menos esperaba, la gran Celia Cruz abandonó el escenario terrenal dejando todos sus éxitos para la historia, mismo con los que hoy es recordada y escuchada con la misma intensidad con la que se le escuchaba al principio de su carrera como salsera, magia que logró y seguirá logrando, gracias a su virtuoso talento y privilegiado oído musical.

Esta leyenda de la música y única mujer que formó parte de las filas de La Fania All Stars, murió en su casa en New Jersey-EE.UU, tras padecer cáncer, y su fallecimiento se convirtió en una noticia trágica y lamentable para el mundo entero, sobre todo para los fanáticos de la salsa que la seguían desde sus inicios.

Celia, “La Gran Celia”, cuyo nombre de pila es Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Alfonso, llegó a la cima de la fama gracias a su majestuosa voz, pero también gracias a su carisma y picardía. No hay quien no la recuerde por sus coloridas pelucas de colores, sus vestuarios y su radiante sonrisa.

Y es que esta salsera oriunda de Cuba, fue merecedora neta de todos y cada uno de los éxitos de su carrera, debido a que luchó desde muy pequeña en contra de aquellos (entre esos su familia) que pretendían impedir su incursión en la música, mismos a quienes demostró que sí podía, una vez ingresó al Conservatorio Nacional de Música, en La Habana, en donde estudió canto y clases de piano.

“La Guarachera del Mundo” también integró la orquesta Sonora Matancera y conquistó, gracias a temas como ‘La Negra tiene Tumbao’, ‘Quimbará’ y ‘La Vida es un Carnaval’, cinco Gramys Latino y dos anglosajones, tomando la corona de la nunca derrotable “Reina de la Salsa”, razón por la que su voz así como sus interpretaciones jamás morirán.

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