Es cuestión de dignidad!

Es cuestión de dignidad!

Por: Adolfo Pastrana

La dignidad humana es un valor inherente a nuestra condición de seres humanos que supone ser reconocidos como iguales por parte de las instituciones y por parte de todos los integrantes de la sociedad, sean éstos allegados o no. Supone ser respetados y valorados íntegramente en sociedad sin distinción de color de piel, género, origen étnico, condición social u orientación sexual. Autonomía, libertad y responsabilidad son los valores inalienables que sustentan nuestra dignidad humana y, por ello, ésta no es ni transferible, ni vendible, ni negociable;constituye nuestro valor más íntimo y nuestro legado más originario para las generaciones presentes y futuras.

Hoy nos hemos atrevido a hablar de dignidad humana, al observar en nuestro alrededor los movimientos políticos que realizan nuestros candidatos a diferentes cargos de elección popular,  y es que en verdad a cada instante nos damos cuenta que pertenecemos a una sociedad sin memoria histórica, y eso es grave desde todos los puntos de vista, pues lo que estamos viendo es una perfecta “despersonalización del hombre”, y el desconocimiento total de los valores y la dignidad de las personas.

Las maquinarias criminales clientelistas electorales en cabeza de pequeños grupos de personas que pretenden llegar o sostenerse en el poder sin importar que tipo de prácticas deba realizar para lograr el objeto; hoy es normal ver como se atenta criminalmente a las personas vulnerables  de este país con  las prácticas criminales electorales, según la ley  1864 del 17 de agosto de 2017, el cual modifica el artículo 386 de la Ley 599 del 2000, Código Penal;  de esta reforma me quiero referir especialmente en dos puntos:

  1. Fraude a inscripción de Cédulas: el cual se da cuando una persona por cualquier medio indebido logre que personas habilitadas para votar inscriban documento o cédula de ciudadanía en una localidad, municipio o distrito diferente a aquel donde hayan nacido o residan, con el propósito de obtener ventaja en elección popular, incurrirá en prisión de 4 a 9 años y multa de 50 a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
  2. Tráfico de Votos: El que ofrezca los votos de un grupo de ciudadanos a cambio de dinero o dádiva con la ­finalidad de que dichos ciudadanos consignen su voto en favor de determinado candidato, partido o corriente política, voten en blanco, se abstengan de hacerlo o lo hagan en determinado sentido, incurrirá en prisión de 4 a 9 años y multa de 400 a 1.200 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Estos son dos de los 16 delitos electorales  de los cuales el ministerio del interior a través de la Fiscalía General de la Nación y la  Comisión Especial de Reacción Inmediata Electoral deben estar vigilantes. En días pasados durante el Debate sobre los riesgos electorales, el concejal Amaury Contreras denunció que “la actualidad de la ciudad en el ámbito político no da garantías de transparencia”. Y esto es una gran realidad.

En estos días se ha visto como algunos candidatos al concejo  han hecho de esta ley un paseo y sin ningún control sacaron a los votantes de sus casas pagándoles para que inscribieran sus cédulas en otras comunas barrios e incluyendo otros municipios y poder tener control de la compra de votos. Pues para nadie es un secreto que hay una serie de jovencitos “hijos de papi” que no han podido siquiera graduarse en una universidad, y han salido a la calle con $1.000 millones de pesos o tal vez más, para comprarse una credencial como concejal de Montería.

No es posible que se siga jugando con la dignidad humana de las personas de esta ciudad, que por unos devaluados pesos de dudosa procedencia, se siga el camino a un nuevo período donde la corrupción será el principal protagonista porque para nadie es un secreto que las mafias electorales estas presentes en estas elecciones, y que se puede esperar de un candidato que compre su credencial?.

Desde este espacio de manera humilde y respetuosa, como un ciudadano que soy solicito a las autoridades competentes vigilar muy de cerca este proceso electoral, que cuenta con grandes y buenos candidatos con experiencia y preparados para gobernar y asumir cualquier cargo de elección popular. Aquí el problema, más que de delitos electorales es cuestión de dignidad; porque mi voto no se vende!.