ELECTROSIDA LA NUEVA ENFERMEDAD GLOBAL Parte 2

ELECTROSIDA LA NUEVA ENFERMEDAD GLOBAL Parte 2

Por: Antonio María Cardona

Otros efectos del Electrosida que no reseña la revista Semana ni la OMS, son los efectos psicológicos y neuronales de esta “Era digital o Cibernética”, que en Colombia empezó en 1967 cuando la cervecera Bavaria importó el primer computador IBM 650; un aparato gigante que debía tener una sola oficina para él y desde la primera llamada a celular entre el empresario Julio Mario Santodomingo y el futbolista Carlos “El Pibe” Valderrama, conectándose a Barranquilla con Nueva York que realizó la empresa Celumovil.

Trabajos como los realizados por el oncólogo Dominique Belpomme de la Universidad de París-Descartes y de grupos de científicos de EE.UU y Europa, permiten definir esta nueva enfermedad tras estudiar un considerable volumen de pacientes afectados de diversos grados de contaminación electromagnética, como “Síndrome de intolerancia electromagnética” o Síndrome de Hipersensibilidad Electromagnética (EHS)

El sistema celular del ser humano trabaja con campos electromagnéticos especialmente cerebrales. Este sistema natural ayuda a la comunicación intracelular, las reacciones bioquímicas cerebrales y corporales y la comunicación intercelular, etc. Los estudios celulares identifican un fenómeno de bioresonancia, lo que permite detectar las ondas electromagnéticas alteradas para reprogramarlas de nuevo mediante un «Filtro de Resonancia Molecular» que facilita separar y clasificar las ondas en armónicas y disarmónicas, permitiendo potenciar el efecto de las primeras y neutralizar un poco las ondas patológicas.

Se supone que las ondas electromagnéticas inadecuadas interfieren la comunicación intracelular e intercelular, los fluidos y la secreción hormonal, la unión a receptores y canales de la membrana cerebral. Diferentes zonas cerebrales, medidas por tomografía cerebral ultrasónica, muestran la deficiencia de secreción de melatonina y la presencia de marcadores de estrés cerebral, es decir, están contaminadas de Electrosida. Pero no hay consenso científico sobre esta materia, dado que otras causas diferentes al electromagnetismo pueden ocasionar estas deficiencias. Lo que sí está claro en los estudios, es que personas expuestas a radiaciones de las ondas electromagnéticas por su trabajo o arte, padecen de estas deficiencias.

A pesar de la controversia, las instituciones de salud mundial y muchos científicos con estos resultados preliminares, afirman que existe la presencia de sospecha fundada, lo que debería ser suficiente para aplicar el principio de precaución. La OMS (2005), el Parlamento Europeo (2009), la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (2011), las recomendaciones del Colegio de médicos austriaco, la contribución del Estado sueco o el australiano, son algunos ejemplos de regulaciones, afirmaciones o recomendaciones ante este nuevo hecho medioambiental mundial, el Electrosida.

Esos síntomas identificados por la ciencia como: dolor de cabeza recurrente, cansancio no justificado, nerviosismo, taquicardias, mareos temporales, insomnio son algunas de las expresiones del cuadro sintomatológico más general.

La primera fase de la contaminación electromagnética se expresa en dolores de cabeza, mareos, cansancio corporal y visual, disminución de la concentración, problemas de atención o concentración, disminución de la memoria inmediata (olvido), opresión torácica, taquicardias, alteraciones digestivas, diarreas periódicas, gastralgias y náuseas recurrentes.

En la segunda fase del Electrosida, la triada: insomnio, fatiga crónica y depresión, junto a irritabilidad o violencia verbal y alteraciones del estado de ánimo son lo más frecuente.

En la tercera fase el cuadro es diferente en niños y adolescentes donde las alteraciones se expresan más en el comportamiento; la caída del interés por los estudios o por los juegos son expresiones clínicas, los componentes son fundamentalmente alteraciones psíquicas (irritabilidad, el niño puede ser diagnosticado de un cuadro de excesiva actividad o hiperactividad). Para los adultos, la desorientación temporoespacial, el olvido y hasta el mal epiléptico son síntomas de alguna frecuencia de incidencia electromagnética.

Los niños tendrían más efectos psíquicos y los adultos más neurodegenerativos, como déficit de vitamina D, presencia de niveles elevados de histamina, disminución de niveles de melatonina, y lo más crítico, la disminución de anticuerpos en general, especialmente los de la piel. (Fuente: Fundación Vivo sano, www.vivosano.org.co).

La cuarta fase es la muerte por el agravamiento de algunas dolencias, especialmente las de las vías respiratorias, el cáncer, paro cardiaco y derrame cerebral.

Estudios psicológicos han comprobado que el mero alarmismo informativo en los medios de comunicación sobre el EHS es capaz de aumentar e incluso causar los síntomas enunciados en pacientes que se auto diagnostican hipersensibilidad electromagnética. ​ Para los afectados, sus síntomas pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida, con problemas de discapacidad psíquica, mental y social y trastornos psicológicos.