El país donde los bandidos bailan y los inocentes lloran!

El país donde los bandidos bailan y los inocentes lloran!

La corrupción en Colombia ha sido tradicionalmente señalada por muchos analistas como uno de los principales problemas políticos del país, la corrupción tiene tentáculos que lo que toca lo hace vulnerable y doblega a su favor; la corrupción es una herramienta de poder es decir que para ser poderoso en Colombia hay que ser corrupto, pues esta palabreja es sinónimo de sobornos, muerte, drogas, chantaje, violación, impunidad, hambre, desolación, desplazamiento forzado, falsos positivos y sobre todo es sinónimo de político.

No lo digo porque tenga algún resentimiento por alguien en especial, lo digo porque tengo dolor de colombiano que al prender la tele para ver noticieros o cuando abre las páginas de un diario o simplemente a través de las páginas web de los principales diarios noticiosos, solo encontramos escándalos de corrupción.

Si buscamos en un diccionario la definición al término “corrupción”, encontraremos unanimidad de criterios al afirmar que se trata de actos perversos, ilegales o moralmente malos. En algunas definiciones adicionan a la misma el supuesto de que esos actos sean cometidos por autoridades o servidores públicos.

Este flagelo por llamarlo así, nos tiene “mamados” no hay otra palabra que logre reemplazar el sentimiento de impotencia que sentimos los colombianos de bien. La corrupción a diario cambia de escenario, hoy es la fiscalía, mañana en la Unidad de Víctimas, otro día en la gobernación de Córdoba, el Congreso, la Policía Nacional, el Ejército, los Ministerios y hasta en las Iglesias tanto Cristianas evangélicas como en las Católicas; hasta cuando Dios, que tiene que pasar en este país para que de una vez por todas entendamos que vamos camino al abismo, vamos rumbo a convertirnos en una segunda Venezuela; pues recordemos que en la historia reciente de ese país, antes del día 2 de febrero de 1999, fecha esta de la posesión del primer periodo del mandato de Hugo Chávez, los hermanos venezolanos tuvieron que soportar los nefastos gobiernos de Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez, este último, termino destituido y condenado por corrupción además de 5 años de Rafael Caldera que en su segundo mandato llevo a los venezonalonos a la debacle administrativa y las más profunda crisis financiera de la historia de ese país.

Las cárceles están repletas de inocentes o por personas que no tuvieron para pagar un abogado y por los pasillos de los ministerios, comandos de policía y en todos los entes territoriales y fiscalía, se pasean los que desfalcan a diario las arcas de nuestro erario, estos personaje o servidores se acogen a las leyes que los senadores ha tramitado para beneficio de los corruptos.

Y la vida continúa, no pasa nada, un corrupto se roba $80. Mil millones de pesos y acuerdan regresar $4 mil millones, y ya. En una política donde ser pillo paga y es normal ante los ojos de las autoridades por que las leyes son esas y no hay nada que hacer, el delincuente simplemente se acoge al principio de oportunidades; y en este sentido, tal vez sea necesario recordar que el principio de oportunidad es una alternativa al principio de legalidad, que involucra en su aplicación la política criminal del Estado, pues el aparato de justicia de cualquier lugar no alcanza develar todos los delitos que se cometen y denuncian, generándose de esta manera una creciente cifra de impunidad, frente a la cual las políticas públicas deben adoptar mecanismos que propendan por su reducción, en pro de la convivencia pacífica.

Según el ex – contralor Edgardo Maya esta problemática le costó al país en el 2018 $50 billones, es decir, casi un billón de pesos por semana, según datos publicados en el diario el Heraldo de Barranquilla En cuanto a los actores involucrados en los casos en mención, se destaca que el 31% son funcionarios públicos, el 30% autoridades de elección popular y el 23% miembros de fundaciones, empresas y corporaciones privadas. La corrupción en Colombia ha sido un mal de décadas, pero este año su nombre ha sonado mucho más. En especial, porque “la lucha” contra esta ha sido el eslogan de campañas políticas, una exigencia ciudadana e inclusive una promesa de Gobierno.

No me explico como un candidato a gobernación o a alcaldía perteneciente a un grupo político cuestionado se atreve dar un discurso de anticorrupción en la plaza pública, prometiendo implementar políticas para disminuir el índice de corrupción. Según el director de la Red de Veedurías Ciudadanas, Pablo Bustos, Colombia atraviesa por uno de los momentos más críticos en materia de corrupción. “Cada día es más avanzada en materia de saqueo de lo público”, indicó; Sin embargo, refirió que al mismo tiempo se refleja más el descontento y una mayor percepción ciudadana de la corrupción, la cual se ha manifestado como “una preocupación superior frente a otros problemas graves del país”. Hoy vemos como los acuerdos de la habana demostraron que en el país el problemas no eran las FARC-EP en Colombia el principal problema es la Corrupción, es la que desangra los hospitales y se devora los desayunos escolares y los almuerzos de los hogares de bienestar, la que se reparte la plata de los peajes, la que maneja los contratos de las carreteras, las que queda con los dineros de las pensiones, la salud y todo lo que signifique dineros públicos.

No es posible seguir en una sociedad con tan malos vicios administrativos, una sociedad en donde los bandidos bailan y los inocentes lloran!.