El mercado del sur: ícono de la Montería profunda

El mercado del sur: ícono de la Montería profunda

A pesar del impulso que las dos últimas administraciones, la primera de Marcos Daniel Pineda y la de Carlos Eduardo Correa, le han dado al desarrollo de la ciudad de Montería, que a juicio, de propios y extraños le ha cambiado su imagen, no podemos olvidarnos de los graves problemas que afectan sensiblemente a quienes habitan sus zonas periféricas, es decir sus barrios marginales y su zona rural.

Mientras el sector céntrico y la zona norte de Montería, esa que se muestra a los turistas, luce elegante y promisoria, con un gran desarrollo infraestructural y comercial, en los barrios del sur, de la margen izquierda y en la zona rural parece haberse detenido el tiempo y estancado el lento paso del desarrollo que alguna vez soñaron sus habitantes.

Los problemas de vías de comunicación, de falta de servicios públicos de calidad, de contaminación ambiental, de acceso a la salud, de oportunidades de empleo o trabajo, de educación de calidad, le han valido a esos sectores en su conjunto ser nominados como la Montería Profunda, esa que no tiene dolientes y que es víctima de la indiferencia gubernamental.

Y así parece reconocerlo el alcalde Marcos Daniel Pineda cuando desde el inicio de su segundo mandato empezó a acuñar la expresión “el gobierno de la ciudad”, para excluir por supuesto de su responsabilidad como gobernante la obligación de buscar la solución urgente a los graves problemas que golpean a quienes residen en esa Montería profunda, esos que tienen un respiro durante la época de verano, pero que cuando inicia el tiempo de lluvias sufren de forma inclemente por las inundaciones, la destrucción de sus vías de comunicación y en general por la tristeza de sentirse abandonados por el gobierno.

A este panorama desolador se suma uno de los más sensibles problemas que tiene la ciudad desde hace dos décadas: el llamado Mercado del Sur, que se ha convertido en un foco de contaminación ambiental y en un gravísimo atentado contra la salud de los monterianos pobres, por las lamentables condiciones de manejo, conservación, exposición y venta de los alimentos, que allí se comercializan.

El estado en que funciona esta Plaza de Mercado Pública, es lamentable porque ni siquiera tiene agua potable desde hace más de diez años debido a que Proactiva suspendió el servicio por el no pago de una deuda de más de 800 millones de pesos, de la cual es responsable el municipio de Montería, por la inundación permanente con aguas negras del sector de las verduras, por el taponamiento de los canales de drenaje y las toneladas de basura que se exponen a centímetros de los alimentos que allí se comercializan, y amenazan con generar una emergencia sanitaria de proporciones incalculables en nuestra ciudad.

Esta situación permanece desde que el difunto ingeniero Jesús María López Gómez decidió trasladar a los vendedores estacionarios que se habían tomado las calles aledañas al mercado central en 1989 y se ha ido deteriorando a ojos de las autoridades que le siguieron, sin que éstas se hayan dignado buscar una solución. Hace casi dos años el alcalde Marcos Daniel Pineda anunció un aporte de la Nación, a través de Findeter, para hacer el diseño de una nueva infraestructura para el mercado del sur, pero hasta ahora nada se ha visto y parece que la reconstrucción en ese sitio no es recomendable por la gran cantidad de inconvenientes que se pueden presentar para la ejecución de un proyecto de esa naturaleza.

Queremos llamar la atención sobre este problema para que cuando se generen las protestas de la comunidad del sur de Montería, de los comerciantes y de las fuerzas vivas de Montería el alcalde Pineda García no responsabilice a los medios de comunicación de la situación, porque nuestro trabajo es defender a los habitantes de este hermoso rincón del Sinú, que ahora habitan la Montería Profunda.