“El edificio está en la perdición”: ‘Pupis’ que propició pelea en La Castellana habría generado hasta la intoxicación de un perro con marihuana

“El edificio está en la perdición”: ‘Pupis’ que propició pelea en La Castellana habría generado hasta la intoxicación de un perro con marihuana

Tal parece que las alteraciones de orden público por parte del ‘pupis’ que en horas de la mañana de este miércoles 8 de mayo protagonizó un escándalo en el edificio El Barco, del barrio La Castellana, no son una novedad.

Diario La Piragua se contactó con uno de los inquilinos de dicho inmueble, y este -bajo la condición de anonimato- relató varias de las acciones inapropiadas que este hombre, a quien identifican como Ricardo Garcés, ha venido ejerciendo desde hace tres años para acá.

De acuerdo a nuestro testigo, el “mal comportamiento” de Garcés ha quedado en evidencia toda vez que ingresa al edificio con “prostitutas” y personas que dentro de las instalaciones consumen alucinógenos y estupefacientes.

Esto último sería uno de los problemas más graves, ya que el informante indicó que la mascota (perro) de uno de los apartamentos alterno al de él, resultó intoxicada con marihuana, que aparentemente fue aventada a través de su balcón, el animal la comió y resultó con complicaciones de salud. Algo similar aconteció con un menor de edad que también fue afectado por ello.

Lea también: Video: Un ‘pupis’ de La Castellana se va a los golpes con vigilante que le pide que baje el volumen a la música

Ricardo Garcés es quien construyó el edificio El Barco, pero no es el propietario, ya que allí actualmente habitan 24 dueños más, quienes exigen respeto a la sana convivencia y piden “que tome cintura”, razón por la que van a tomar acciones legales, como por ejemplo una demanda ante la Policía Ambiental.

Sobre el hecho que fue noticia este miércoles, se conoció que todo comenzó cuando desde el pasado domingo 5 de mayo, Garcés inició una fiesta que se extendió por más de 72 horas, en la que confluyeron incluso varios menores de edad. Durante todo ese tiempo –afirman los denunciantes- se le pidió que redujera el volumen de la música pues “no dejaba dormir”, hasta que finalmente hoy cuando el vigilante de la residencia se lo pidió nuevamente, él se tornó agresivo como lo ha hecho en reiteradas oportunidades, y se fue a los golpes.