Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre

Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre

Pitágoras de Samos (Fl. 532 antes de Cristo)

 

 

El pasado 30 de enero de 2017 entró en vigencia el controvertido Nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia (NCNPC), ley 1801 del 29 de julio de 2016. Es decir, entró en vigencia seis meses después de su expedición por parte del Congreso de Colombia como suele suceder en esos casos. La expectativa que este nuevo marco de normas ciudadanas ha generado en el país va en aumento e inclusive se han generado algunos mitos en torno de él. ¿Por qué la expectativa? Porque es un hecho inédito en el ordenamiento jurídico colombiano que un código de policía entre a reglamentar aspectos antes intangibles por determinación policial alguna. Hay voces indignadas entre algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos que invocan violación flagrante de los derechos fundamentales y por ende limitación del ejercicio ciudadano de las libertades individuales, entre otras.

 

 
El NCNPC es una herramienta legal de naturaleza preventiva puesta en manos de los agentes del orden, que inhibe conductas no deseables y pertubadoras de la paz y la tranquilidad social en Colombia, tales como: colarse en sistemas de transporte masivo (como Transmilenio en Bogotá, por ejemplo), no ceder la fila o el puesto a personas con discapacidad, señoras embarazadas, niños o personas de la tercera edad; no separar correctamente los residuos de basura (clasificación en la fuente), ocupar indebidamente el espacio público (manifestación pública o mitín), discriminar a sectores de la población por razones de sexo, raza, ideología política, creencias religiosas, origen regional o nacional (segregacionismo), etc. Con la finalidad macro de promover la tolerancia, el orden y el respeto en la sociedad colombiana. La gran sugerencia final es leerlo en profundidad para conocer qué podemos y que no podemos hacer los ciudadanos. Aunque es preciso reconocer que quizás precisa de ajustes en ciertos artículos para no dar pábulo a desmanes y arbitrariedades en el ejercicio y la aplicación del mismo. Hay un principio vigente en el ordenamiento jurídico colombiano que dice: el desconocimiento de la ley no exime a nadie de su cumplimiento.

 

La tarea entonces para todos es leer el Nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia. Ya el filósofo, taumaturgo y matemático griego, Pitágoras, nacido en la isla de Samos, lo decía hacia el año 532 antes de Cristo cuando recomendaba educar preventivamente para no tener después que castigar.