Editorial La Piragua

Editorial La Piragua

Qué triste y patético espectáculo el que están dando algunos ex-funcionarios de la administración departamental.  Se ha destapado el cartel de la hemofilia, vampiros modernos, estudiados jóvenes que amparados en buenos respaldos políticos y utilizando fundaciones e IPS de papel,  han atracado a la Nación en más de 80 mil millones de pesos. Lo que por encima lleva investigado el contralor vallenato Edgardo Maya Villazón.

 

 

Es increíble la audacia y el ingenio  que como cosa rara tiene el eje principal en Sahagún.  Al Gobernador de Córdoba  Edwin Besayle,  le ha tocado resolver chicharrones que no son de él y que francamente son escandalosos.

 

 

Los cargos públicos no son para anclarse en ellos y,  sinceramente,  debe haber una rotación política en los mismos,  es más que sospechoso que un solo sector político pretenda tener una secretaria por más de 8  años,  no sólo  no es sano,  sino inconveniente.

 

 

Doctor Besayle, piense en su pellejo primero y en el pueblo que lo eligió, en su hija, hermanos y parientes, que lo quieren ver culminar su Gobernación con honores y no por la puerta falsa de la historia.

 

 

Esta casa editorial no compartió el entorno de su campaña, pero respalda al Gobernante sin mezquindad y oramos para que este Departamento, rico en todos los renglones, no termine siendo ejemplo de corrupción y saqueo, tal como hoy se está mostrando.

 

 

Renglón aparte  nos merece el ataque sin sentido y desproporcionado contra la actual Gerente Interventora del Hospital san Jerónimo, la médica Patricia Sánchez. Qué vergüenza la falta de memoria de profesionales de la salud que se quejaban por la falta de pago y la carencia de insumos para funcionar en el Hospital, cuando al gerente saqueador Nelson Morales lo metió la camarilla de nuevos políticos, que llegaron después de enriquecerse ilícitamente en política, robando triunfos de otros, pero por nexos diferentes se tomaron por asalto el Hospital y trajeron a un extraño sin mérito diferente al del ‘amiguismo’.  Ahí empezaron a esfumarse 70 mil millones de pesos del hospital San Jerónimo.

 

 

Muchos medios prendimos las alarmas.  como ejemplo claro:  la entrega de un terreno del hospital con su cabaña,  que está avaluado en más de 2 mil millones de pesos  y  que fue dado en dación de pago por una irrisoria cifra,  a un proveedor al que le debían en  el Hospital.  Esto está,  en la absoluta impunidad.

 

 

Doctor Emilio Otero,  usted es  un hombre al que conocemos desde hace muchos años, que tiene una importante hoja  de vida, aunque la prensa capitalina la haya querido tachar.  Tiene que revisar con lupa hacia atrás para no pisar una mina quiebra patas en su propia oficina, ahí están enquistados funcionarios corruptos que saben del manejo extorsionista a  los alcaldes y funcionarios de su resorte.  Se tragó el señor Javier cogollo la investigación contra el señor Nelson Morales, a quien suspendió y todo iba bien hasta ahí.

 

 

Pero sospechosamente,  después de más de 100 hallazgos fiscales y penales y 6 meses de suspensión,  fue restituido en el cargo y ahí fue Troya. Acabo con el resto del entable.

 

 

Lo más sospechoso de todo fue  que temible depredador,  llegó con nueva camiseta política y creó un caos con despidos de todas las líneas, pero jamás nadie de los sindicatos levantó la voz con  vehemencia,  tibios y cobardes ante la presencia del tirano. Pero, pásmense,  ¿cómo llegó?  Fue restituido por un Contralor encargado y así el Doctor  Javier Cogollo Padilla, Contralor titular  se lavó las manos como Pilato.  La otra historia la conoce la mayoría,  el Gobierno Nacional no soportó más y decretó  la intervención.  ¿Dónde están las investigaciones de la Fiscalía? ¿Qué  ha pasado en la Contraloría Departamental, Doctor Emilio Otero?  ¿Averigüe cuál ha sido la actuación en la Procuraduría?  Todos con un silencio monstruosamente cómplice, como si la sola salida del mal funcionario,  determinará el final de todo lo actuado.  Eso,  sencillamente,  se llama impunidad.